23 noviembre 2007

Y un día volví a volver...


Ahora que se hizo nuevamente la luz (la conexión), no voy a continuar con la cuerda de hablar pestes de Speedy y sobre todo de cierta señorita de la parte Comercial a la que su excelente mala predisposición para el diálogo humano deja en evidencia la ausencia de una necesaria alegría en su ser (aunque sea una speedy alegría, jajajajaja).

Es obvio que en estos innumerables días (unos innumerables cincuenta días) han pasado muchas cosas, y lo mejor de todo es que seguirán pasando, pero lo importante es poder continuar, es no perder el objetivo ni las ganas ni todo lo demás que anda perdiéndose por ahí.

Durante estos días de ausencias obligadas, mi amado hijito cumplió cuatro años y todos sus amiguitos del jardín dieron el presente llenando todo el lugar de sonrisas y alegrías.

Antes me hice una escapada a Bolívar para ver a mi viejo. Había pasado un año y medio desde la última vez que anduve por allá y en los últimos tiempos surgieron algunos desarreglos que me pareció oportuno charlarlo con mi papá porque, después de todo, era algo entre él y yo.
El balance final fue que si me hubiese quedado en mi casa y no hubiese viajado… habría sido un tanto mejor.

El surgimiento de nuevas amistades fue lo mejor de un nuevo trabajo temporario que apareció para darle una manito a Papá Noel.
Y la sorpresa fue la aparición de disculpas de una antigua amistad que se había quebrado y que, aunque todavía no se restauró, ya se pasó la barrera que deja ver cierta humanidad de algunos seres… humanos.

Durante estos días de desconexión me di cuenta que el promedio de mirada televisiva semanal en mi casa es de… dos horas.
Sip, nada más que dos horas y eso se debe a TVR (programa de archivos sobre los sucesos semanales).

También aproveché a leer “El perfume”, y en el medio descubrí el juego de mesa “Abalone” (gracias Pablo).

Y descubrí que aunque algunas veces no sirve de nada, más allá de “La importancia de llamarse Ernesto”, lo conveniente que resulta hablar en un tono amable y educado, y sobre todo cuando estamos en presencia de los más pequeñitos, y muchísimo más si entre ellos está nuestro hijo.
(claro que algunas “personas” como esa idiota del sector Comercial de Speedy se merece que le diga que tenga cuidado de no morderse la lengua con el culo, entre otras “delicatesen”)


Bueno, confieso mi alegría por la conexión, no sólo al mundo de hoy, sino también con todos ustedes.
Gracias por la espera.
Hasta la próxima…

Gasper

22 octubre 2007

Speedy (y la rep...)

Amiguitos/as:

Antes que nada les quiero pedir disculpas por el abandono desde hace ya varios días, pero Speedy (que es la conexión que tengo) tiene problemas técnicos, y los técnicos andan con problemas estomacales y no pueden conectarme con excusas sacadas de internet.


Simplemente quería avisarles la razón de mi presente ausencia, ya que visitarlos o escribir desde un ciber es algo (casi) imposible ya que las conexiones son demasiadas lentas y en dos meses y monedas se acaba el año, por lo tanto, hasta no volver a tener internet en casa, podrán descansar de mis palabra escritas.


Encima tengo tantas cosas para contarles, y entre ellas la mejor es que el lunes 15 mi hijito Fede cumplió 4 años (en cualquier momento me alcanza) y este viernes hubo festichola por la ocasión.

Ya escribiré al respecto, como también sobre mi viaje a Bolívar después de un año y medio y mi regreso antes de lo esperado (aunque no tan inesperado), y sobre otras cosillas más que han pasado en estos tiempos de desconexiones con el mundo, aunque el mundo, gracia a Dios, siga girando.


Les mando besos y abrazos para todos y será hasta que Speedy (y la rep...) así lo quiera.

03 octubre 2007

Abandono


Me abandonaste
Como se abandona un vaso ya vacío
Como se abandona un cigarrillo después de la última pitada
Como se abandona la noche al llegar la mañana

Y ahora cómo hago sin la caricia de tu mirada intensa
Sin la explosión de tu cuerpo cuando nos encontramos
Sobre un colchón desordenado de amor, mi amor

Me abandonaste
Con prisa y sin pausa
Con gloria y sin pena
Me dejaste lejos de tu lado más cercano

Y mirando al cielo que comienza a cubrir mis lágrimas
Busco (sin encontrar) la razón de la sinrazón
La justicia de esta injusticia
De que me hayas abandonado…




Cinco minutos antes de que sea yo el que te abandone
Como se abandona un vaso ya vacío
Como se abandona un cigarrillo después de la última pitada
Como se abandona la noche al llegar la mañana

28 septiembre 2007

El verdadero final

Me avisaron tarde por la noche mientras me encontraba tirado sobre el sillón, tomando algo con hielo y concentrado en unos discos de tango y jazz que adquirí la semana pasada en una casa de usados y que todavía no había podido escuchar como debía.
Es extraño pero, pese a mi costumbre, solamente dejé que el teléfono sonara dos veces, quizás para poder proseguir con mi tarea musical, o porque sentí el golpe en el pecho como cuando mi intuición me quiere decir algo y no encuentra otra manera de comunicármelo.
Del otro lado de la línea una voz anónima me contaba la noticia con respecto a Nadia.

Colgué el tubo y me dejé caer en el sillón. Antes puse más hielo en el vaso y lo llené de un whisky tan caro como añejo.
Con el primer trago me di cuenta de la realidad del mensaje, de la tragedia impensable.
Con el segundo trago comencé a sentir el dolor de las imágenes que comenzaban a desfilar por mi mente, mientras de fondo se escuchaban las notas de un piano ejecutando con sus teclas negras un viejo y triste jazz. Pero mi tristeza era demasiada y se acentuó aún más con las luces apagadas, con otro nuevo trago, y con los recuerdos colgados en la oscuridad de esta noche sin estrellas.

Nadia había sido mi novia diez años atrás. Fueron tiempos muy lindos y difíciles a la vez, por causa personales y por la ausencia de esa década en nuestras respectivas edades. Nos conocimos por casualidad durante un curso de orientación vocacional. Ella se encontraba dudando de su vocación y yo me encontraba seguro de mi desorientación. Pero cuando nos descubrimos supimos hacia dónde nos orientaríamos, por lo menos en lo que tenía que ver con el corazón.
Después de unas charlas, algunos cigarrillos compartidos, y salidas varias, unimos nuestras vidas hasta el final de los tiempos, sin saber que ese final se encontraba tan cerca en nuestros almanaques.

Sin embargo, el poco tiempo que estuvimos juntos fue maravilloso.
Y recorrimos el mundo sin salir de nuestros barrios.
Y caminábamos tomados de la mano hacia nuestros puntos de encuentros marcados por una plaza en soledad, por el conocido bar de la esquina, por el empedrado parejo e infinito, por las casas de colores, por los caminos de nuestros propios mundos.
Y juntos conocimos el diferente sabor de los mates, el sabor del tequila en tierras no mexicanas, la incomodidad de algunos cines, la traición de los relojes, el color de los cielos según las estaciones, el ardor de las hogueras, el dolor de las lejanías.

Pero algo pasó un día y una carta marcó el adiós que tiempo después dejamos de reconocer.
Nosotros, los de ahora, ya no éramos los mismos, pero no lo supimos hasta aquella fiesta en la que coincidimos.
Y en los jardines de aquel salón nos volvimos a descubrir, después de cinco años eternos.
Y reímos, y gozamos, y hablamos hasta que el dios sol nos encegueció y vos recordaste que estabas de novia y con una (nueva) vida casi armada. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que el tiempo entre nosotros había pasado y que hacía media hora que el último de los invitados ya se había retirado.
Nos dijimos un nuevo chau sin palabras y con un beso que rozó parte de nuestros labios.


Eso fue lo último que supe de Nadia hasta ese llamado fatal de anoche.
Y con la mañana marcando el camino me dirigí al lugar indicado para experimentar de un solo golpe cómo es la muerte durante la vida.
Y mientras caminaba hacia tu encuentro iba recordando tantas otras cosas que yo creía estúpidamente olvidadas.
Hasta que llegué a la dirección donde te encontrabas caminando hacia la otra vida.
Y te vi...

Te vi con ese ramo de flores que alguien colocó entre tus manos.

Con esa forma tan particular de tu presencia iluminándolo todo.

Con ese pelo, ahora más claro, que alguna vez me tapó los ojos.

Con esa boca semicerrada, semiabierta, que me siguen diciendo cosas estando en silencio.

Con esa mirada que ya no puedo ver (lágrimas suicidas)

Con ese vestido blanco que viste tu cuerpo del mismo color.

Con ese "Sí, acepto" que no alcanzo a escuchar pero que le acabás de regalar en un tímido susurro a la persona que tenés a tu lado y al que acaban de declarar como tu legítimo marido.

25 septiembre 2007

Instantes


Existen instantes

que son únicos...


Son los mismos

que duran

únicamente

un instante

21 septiembre 2007

A mi prima Vera



Había pasado demasiado tiempo extrañando su presencia
(para mi buen gusto y el justo disgusto de los otros)
pero algunas frutillas en la cima del mejor postre se hacen esperar…

El aire comenzaba a cambiar y mis sentidos (en todos sentidos) lo percibían
es que existen recuerdos que no se olvidan
es que a los fantasmas hay que combatirlos con pasión
(aunque algunos de ellos tengan razón)

Los dos timbres sonaron renovados
aunque algunas cosas jamás cambiarán
sin embargo,
la sorpresa que sorprende
el beso que te besa
los ojos que mejor te miran, te observan, te recorren, te tocan
juegan con sus delicados relojes de arena
que marcan tiempos de otros siglos

Y es tan evidente que el almanaque anda mal
que el tren se detuvo en la estación antes de lo establecido
pero no nos importó
porque algunos azares valen la pena
(y también la vida)

No hace falta que lo grites
(imagino tu sonrisa y el brillo en cada flor)
porque lo mismo me sucede a mí
cuando te descubro al costado de mi viaje por otro mundo
y tus colores son tan diferentes
(entre tanta gente indiferente)


y aunque algunos nombres cambien
y aunque algunos rostros se desfiguren
y aunque algunos miedos no sean nuevos
y aunque algunos escenarios sean levemente distintos
la primavera sigue siendo…

14 septiembre 2007

Bajo la lluvia


Llueve
Llueve en la ciudad
Malos aires en Buenos Aires
Distintas gotas que caen sobre la gente
Distintas personas caen
Acribilladas por la lluvia

Llueve sobre lo seco
Llueve sobre lo mojado
Llueve también sobre mí
Y mientras sigo caminando bajo la lluvia
Camino y observo...

Observo a las personas mojadas por la lluvia
Algunas se enojan
Caminan maldiciendo a la gran nube llorosa
Otras matan cada gota con una cruel indiferencia
¿Están vivas?
¿Están muertas?
Están mojadas, pero no les importa
No les importa la vida, ni la muerte, ni la lluvia

Luego deambulan por debajo de la lluvia
Aquellos que la disfrutan
Caminan con los ojos entrecerrados y de cara al cielo
Las gotas se estrellan en sus rostros
Y son felices
Húmedamente felices

Otros aceleran su paso cuando la lluvia ya los alcanzó
Se apuran
Corren
Resbalan
Y hasta caen...
Como las gotas de lluvia
Que se abalanzan sobre la ciudad

Gente bajo los techos
Gente con enormes paraguas
Gente con enormes paraguas bajo los techos
Y otros sin paraguas y sin techos

Pasos ligeros entre la gente y la lluvia
Pasos de baile sobre las baldosas flojas
Pasos mojados se hunden en los nuevos charcos de Buenos Aires

Y entre tanta gente
Y entre tanta lluvia
Te busco

Porque imagino tu pelo lavado por la lluvia
Porque logro ver la luz que produce la lluvia en tus ojos
Porque abrazo la humedad de tu cuerpo
Porque deseo calentar tus manos frías por el frío de la lluvia
Porque pateo las cenizas que no se encenderán por estar mojadas
Porque en la lluvia te recuerdo

Y te busco
Y no te encuentro

Y la lluvia...
(bendita lluvia)
La lluvia disimula mis lágrimas
Mientras observo a la gente
Y lentamente me voy mojando a causa de la lluvia

11 septiembre 2007

365 días de PÁLIDOS REFLEJOS


Podría tomarme una pastillita de Memorex (si es que recuerdo dónde las dejé) y contar un montón de cosas que me fueron sucediendo y que fui experimentando a lo largo de estos primeros 365 días de Pálidos reflejos...


Entonces traería al presente aquel primer escrito que llevó por nombre “Génesis experimental”.

El honor de las primeras visitas que llegaron al barrio fueron amistosas, familiares y amoriles.
Y del mundo blog, en primer lugar se presentó Penélope, y en segundo lugar (todo un caballero él) fue el querido JIVA, es decir, él, escritor.

La primera imagen que apareció (que aprendí a poner) y que no fue otra que la de mi amado hijo Fede, el día exacto en que cumplió sus tres años.
Aunque después aparecería en otras varias ocasiones más, como su primer día de Jardín, o cuando actuó en la fiesta del 25 de mayo
(buuuaaaa… qué emoción!!!)

Y así, a medida que pasaba el tiempo fui dejando ver mi corazón, y ahí aparecieron mis abues, mi esposa Valeria, y también parte de la barra de amigos.

La primera canción que sonó (y sigue sonando) fue “Desconfío de la vida” de Pappo.

Mi alma se hubiese enojado si no publicaba un cuento que escribí por Malvinas.

Desgraciadamente, la vida interrumpida del docente asesinado Carlos Fuentealba fue también escrito obligado.

El día que renuncié a la escuela y le escribí a mis alumnos
Todavía me siguen emocionando sus respuestas, sus mensajes, y las más de ciento y pico de visitas que se registraron ese día, como nunca antes, como ninguna otra vez.

Los premios que recibí en forma de mimos, y hasta el regalo más original que alguna vez me hayan dado.

Algo raro (o quizás no tanto) es la tristeza que siento cuando descubro que un barrio se despidió del mundo blog, pero también la alegría de los reencuentros, y de los nuevos barrios (Huellas, Naimad, los tacones, las Pepinas, Hadas, Mostros, y tantos otros) que se unen a esta fascinante aventura literaria.

Y las fronteras rotas para llegar al Miami de mi querida Mucha, al Ecuador de Carlos (y la bella Evan por acá), a la Bolivia de María Cristina, el Chile de Bandera Blanca, el Perú de Sol y Pedro, la Venezuela de Lucila, el México de Clarice Baricco y el de Neres, la España de la guapa NadaQ y de don Dédalus, y tantos otros lugares que voy conociendo gracias a ustedes…

Pero también están mis vecinos más autóctonos, como Ferípula y su corazón a la vista, la tonada preguntona de Jake, la visión tan única como "bukowskiana" de Marce, el mundo mágico de Checha, la alegría de nariz colorada de Mireya, la sabiduría arrabalera de Tanguetto, el humor cotidiano de Willowcita, y tantos otros a los que visito y acompaño siempre que puedo.


Y también el nacimiento de mi otro barrio, “Sentires y decires”, donde la escritura juega con su otro amor, el periodismo.


La verdad es que tendría realmente mucho para contar y seguro que no estoy nombrando a muchos de ustedes (no me alcanzan las disculpas), pero sigo sin encontrar la pastillita de Memorex, y además quiero tener todo listo para cuando vengan ustedes, mis queridos invitados (sin necesidad de invitación alguna).


Les mando 365 besos y abrazos
(que cada uno vea que se agarra)

Y será hasta la próxima…

(y que hoy sea justo el Día del Maestro... no es más que otro de esos juegos del azar, jajajajajajaja)

05 septiembre 2007

En la estación


Recuerdo haber asomado la cabeza por la ventana del tren.
Vos estabas sentada en la estación, sola, y llorabas.

De pronto la estación comenzó a desaparecer, y vos también.
Todo se volvió oscuridad y nunca más te volví a ver.

Ya eras parte del pasado que no vuelve.
Ya eras parte del olvido que no se recuerda.


Y el tren todavía no se había puesto en marcha.

31 agosto 2007

Nunca es tarde


Papá me ofreció esta mañana ocupar un puesto de trabajo bastante interesante en la compañía de correo donde él es uno de los principales jefes responsables. Le pedí que me diera una semana para pensarlo, pero viendo que se mostraba entusiasmado y que ya había hecho planes para compartir junto a mí ciertas tareas del lugar, decidí aceptar el ofrecimiento y el cargo. Sólo le puse como condición no trabajar los sábados y que me prometiera no hacer ningún tipo de diferencias conmigo.
Luego de acordar estas cuestiones, me dijo que el lunes comenzaba con mi primer trabajo. Le agradecí el gesto y entré a la cocina a contarle a mamá las novedades. Ella se puso muy contenta y para completar la felicidad, me mostró lo que tenía escondido dentro de la heladera. Se trataba de una torta de cumpleaños para festejar el mío que llegaba puntualmente mañana sábado. Le di un beso tan grande como pude y me fui a la casa de mi novia.

Pasé a buscarla y le conté las frescas noticias de la jornada. Se alegró mucho y confesó sus ganas de conocer a mis padres. La verdad que yo también tenía ganas de que ellos la conocieran pero eso no dejó de ponerme un poquito nervioso. Quedamos en que mañana a la noche, en la pequeña reunión que iba a realizar por motivo de un nuevo aniversario de mi nacimiento, se concretaría el encuentro tan esperado. Nos despedimos hasta el próximo día y me volví a casa rápido para las llamadas correspondientes a las personas amigas que quería que estén mañana presentes.

Llego el día y la hora señalada. El momento me encontró vestido y peinado para la ocasión. El clima era de total felicidad. Mi novia le cayó muy bien a mis padres y ellos muy bien a mi novia. Mis amigos fueron llegando más tarde con sus regalos. Algunos libros, un saco de abrigo, tarjetas, adornitos, y otros presentes más. Ahí estábamos todos en el comedor hablando, contando chistes y anécdotas algo olvidadas, hasta que la luz se esfumó y se hizo presente la torta de cumpleaños preparada por mamá con sus velas encendidas.

Todos los presentes realizaron un respetuoso silencio para que yo pueda concentrarme en el pedido de los tres deseos. Pero los miré a todos y decidí cambiar la tradición. Y en lugar de pedir, preferí realizar agradecimientos.

Entonces con los ojos llenos de lágrimas y el corazón peligrosamente agitado por la emoción, comencé con los agradecimientos...
Porque dentro de dos días voy a estar trabajando junto a mi papá, cumpliendo uno de sus sueños.
Por contar con el amor infinito e incondicional de mi mamá.
Por tener la novia más linda de todas.
Por tener amigos que son como los hermanos que nunca tuve.
Y, sobre todo, por haber llegado en tan buen estado a esta etapa de mi vida.


Terminadas estas emotivas palabras, y con la ayuda de todos, me acerqué a la torta y apagué las 60 velitas que delataban mi edad.

27 agosto 2007

Incertidumbre


Todos los domingos por las noches viene a casa.
Entre algunos tragos exquisitos nos quedamos filosofando de la vida y sus alrededores.
Disfrutamos de charlas tan buenas como los habanos que él siempre trae.
Lo único que me resulta un poco incómodo es el momento en que se despide desde la puerta con la extraña invitación a que nos suicidemos juntos por ahí.
Yo me excuso diciendo que al otro día debo levantarme temprano, que está por comenzar una película de las que me gustan, que quiero terminar el libro que tengo por la mitad, y otros motivos con las que logro desistir de su curiosa y macabra propuesta.
Mi amigo, como siempre, levanta los hombros, para un taxi, y se va hacia su casa, mientras yo me quedo sin explicarme esa persistente y extravagante broma de su parte.

Pero ayer no apareció por casa como lo solía hacer todos los domingos anteriores, con su característica puntualidad.
Temo que se haya marchado, finalmente, a suicidarse solo, cansado de esperarme.

22 agosto 2007

en el cielo...


en el cielo las nubes
se confunden en un abrazo de algodón
con el humo de un cigarrillo
que no fumé
que no encendí
que nunca besó mis labios

en el cielo las estrellas
se encuentran tan quietas
y yo que ando necesitando pedir un deseo
el último deseo

en el cielo la luna
la única compañía de mi insomnio
la única luz que me alumbra
la única mujer que me ve llorar
y no dice nada

en el cielo las almas
de los que murieron de amor
me advierten que no siga
pero es demasiado tarde
mi propia alma es la que sube a lo cielos
y les dice que es demasiado tarde

15 agosto 2007

Destino


Quiso definir su próximo movimiento mediante la caprichosa decisión del azar.
Tomó una moneda de su bolsillo y la lanzó al aire a la vez que elegía cara o cruz.
La moneda dio mil vueltas antes de descender y aterrizar con fuerza sobre su ojo.
Cayó de cara al cielo y con los brazos en cruz.



La moneda nunca más apareció.

12 agosto 2007

Día del Niño


La noche anterior se fue a acostar unos pocos minutos antes de lo habitual, lo que no significa que se haya podido dormir antes. Con sus ojos abiertos de par en par clavados en algún lugar impreciso del oscuro techo, imaginaba el día de mañana mezclado con imágenes del pasado que lo visitaban en forma de película personal.

Finalmente la mañana llegó, quizás más temprano de lo habitual, quizás más esperada que nunca. La radio usada como despertador informaba desde la voz gastada de un locutor desconocido la presencia en nuestra querida ciudad del “Día del Niño”. El sol que entraba por la ventana abierta iluminó de lleno su sonrisa resplandeciente por la alegría desbordada que le provocaba la llegada de este nuevo día en particular. Saltó de la cama con una energía renovada y se preparó para la ocasión. Desde hacía varios días que ya lo tenía todo planificado a partir de algunos sucesos desafortunados que le tocó padecer y que no vale la pena recordar, y mucho menos contar, en este momento. Todo estaba en el pasado y a él sólo le interesaba este presente en que iba a disfrutar de este día tan especial sacando a pasear y a divertir a su niño.

La primera acción que debía realizar, según el armado de su plan, era la de vestir a su niño con la ropa más cómoda y alegre que tenía, y que ya había dejado preparada con sumo cuidado desde la noche anterior. Después, sobre la enorme mesa de la cocina, ya tenía servido el suculento desayuno que había realizado especialmente para la ocasión que representaba este día cargado de emociones.

Una vez que se encontró listo, la puerta de su casa se abrió y él salió corriendo por entre los caminos verdes de aquella enorme y maravillosa plaza que se encontraba poblada por un gran número de niños que jugaban y se divertían entre los juegos clásicos y los juguetes nuevos. Él se los quedó mirando un momento y luego comenzó nuevamente a correr mientras con su mano sostenía y tiraba del fuerte hilo que sujetaba con firmeza y libertades a ese gigante y colorido barrilete de cola infinita.
Una pequeña brisa quiso acompañar en la aventura y participando del juego elevó su cometa hacia lo más alto del cielo. Y fue tanto lo que subió que se podría asegurar que alcanzó a rozar aquellos sueños casi olvidados por alguna razón sin razón. Entre nubes de formas variadas y divertidas, algunas aves que volaban sin una dirección precisa, se quedaron en las alturas celestes, jugando con el extraño pájaro de tela, a la mancha.
Recostado sobre el verde césped observó entre sorprendido y maravillado el juego que se estaba realizando en el cielo y tuvo un deseo enorme de participar del mismo, pero las leyes físicas (tan estrictas ellas) se lo impidieron.

Luego, sin poder quedarse demasiado tiempo quieto, de un salto montó sobre un valiente y blanco corcel de madera que había en el interior de la nueva calesita que se encontraba visitando con sus vueltas a la ciudad. Las canciones que sonaban sin descanso desde el interior del gran trompo las sabía todas de memoria, por lo cual las cantaba a los vientos, sin importarle el desafinado acompañamiento ni los oídos que se encontraban, en ese momento, tan cerca de su voz.
Por el contrario, él se mostraba inmensamente feliz y todos los demás al verlo divertirse de esa manera… también lo estaban.

De pronto, y después de tantos giros sin mareos, depositó toda su atención en la impactante entrada que estaba realizando sobre la avenida principal, una gran banda de músicos que desfilaban con sus pasos seguros al ritmo contagioso de sus infatigables instrumentos. Y como no podía ser de otra manera en un día como hoy, él se sumó a ellos.
Era muy divertido verlo moverse al compás de los redoblantes y de ese gran trombón tocado con tanta maestría. El niño movía sus caderas de un lado para el otro mientras sus piernas hacían el mismo movimiento pero en dirección contraria, transformándose así en un espectáculo aparte.
Las personas que se habían acercado hasta el lugar aplaudían con entusiasmo al inexperto danzarín y reían con gracia de sus audaces pasos improvisados. Se estaba viviendo una gran fiesta en la ciudad y él niño se sentía un buen anfitrión contagiando alegría y diversión a grandes y chicos por igual.

La banda musical, los bailes, el calesitero, y el barrilete fueron desapareciendo como también lo hicieron los cálidos rayos del sol, para darle paso a la señorita Luna que llegaba para ocupar su lugar nocturno.
Todas las personas grandes y sus niños ya se habían retirado hacia sus respectivos hogares luego de la jornada fantástica que cada uno había experimentado durante este "Día del Niño".

Y él también volvió a su casa, junto a su barrilete multicolor, y con la gran alegría que había vivido y sentido tan intensamente en este día que quedaría marcado en el rincón más valioso de su corazón.
Se puso el pijama y se fue a dormir con una enorme sonrisa dibujada en su cara.
Los dulces sueños no tardarían en llegar mientras él descansaba después de un día tan especial en el que había podido disfrutar de haber sacado a pasear a su niño.

Al niño que lleva guardado en su interior… como todos los grandes.

07 agosto 2007

Ramo de flores


La verdad es que no fue mi intención que discutamos ni que nos trencemos en esa pelea sin sentido. Ya somos lo bastante grandes como para no poder aceptar distintos puntos de vista.
Cada uno opina como le parece y otros como lo merecen.
Es por eso que te traje este humilde pero intensivo ramo de flores.
Yo sé que te gustan, aunque ahora quizás te arrepientas del jarrón que arrojaste contra la pared maldiciendo la mala puntería.
En cambio el Tomo III de Sigmund Freud que dejé caer por el balcón cuando vos estabas a punto de tomar un taxi resultó certero.
Es verdad, me comporté como un inconsciente.
Yo no tuve intención alguna de lastimarte, pero perdí el control cuando me di cuenta de que te estaba perdiendo.

Hace un par de días que no contestás ningún tipo de mensaje.
Te dejé mensajes hablados en tu contestador, mensajes escritos en tu correo electrónico, mensajes suplicantes por debajo de la puerta, y hasta mensajes esperanzados de disculpas atados a la pata derecha de un palomo mensajero.
Tus respuestas silenciosas se hicieron escuchar en estos últimos días tan llenos de tu presente ausencia.

Hay mujeres que no pueden resistirse a una caja en forma de corazón, con su dulce interior lleno de bombones antagónicos de las mejores dietas.
Algunas aflojan ante los mejores poemas robados a los mejores poetas.
Otras se entregan al compás melódico de algún tema de amor hecho con amor.
Vos sos de las que sonríen ante un ramo de flores.

Y acá me encuentro con un hermoso ramo de flores, pero los efectos esperados no son los esperados.

Debés seguir enojada porque en tu rostro no se percibe una sola mueca que simule una leve sonrisa.
Es más, tu cruel indiferencia es tal, que tus ojos (aquellos ojos de mirada fatal) hoy no me encuentran, no me buscan.
Sí, debés seguir enojada porque no me decís nada a pesar de mis disculpas y el ramo de flores que hoy te traje.
Fría y distante como te encontrás, pongo en dudas que tu corazón siga siendo el mismo de antes, el mismo de siempre.
Aquel corazón que supo latir gracias al amor que hace latir a los corazones.

Aunque sigas con esta aguda y cruel indiferencia te voy a dejar acá el ramo de flores porque es para vos.
Lamentablemente ahora me tengo que ir...
Pero te prometo que mañana temprano voy a volver.

Hoy se me hizo tarde y ya están cerrando las puertas del cementerio.

01 agosto 2007

Ruta 69


La música casi imperceptible y mis manos fuertes al volante
Noche rara de camino sin destino
Limpio el parabrisas de recuerdos olvidados
Ante mi mirada se estrella tu figura
Ojos de pensamientos
Piel improbable
Sonrisa de luces altas
Juego de manos que extraño
Pero se trata de un juego de mi corazón
Quizás en este momento estés más lejos que yo
Igual avanzo ante la lluvia interior

26 julio 2007

Recuerdos imborrables


Recuerdo como si fuese hoy cuando por primera vez te vi. Caminabas con el paso apurado de tus pies y al ritmo de las baldosas flojas. Toda vos se encontraba completamente empapada como consecuencia de esa extraña lluvia de verano que comenzó a caer repentinamente sobre la ciudad y cada uno de nosotros. Recuerdo que por mirarte fui golpeado en la frente por la punta de ese paraguas asesino, sediento de ojos ajenos, que portaba una anciana de baja estatura. Vos pasaste a mi lado y tus ojos se posaron en los míos por un segundo de eternidad. Recuerdo que por alguna extraña razón pude distinguir las lágrimas que te brotaban por entre las gotas de lluvia y sentí un click en mi interior que todavía hoy no puedo explicarlo. En ese momento te seguí con la mirada y vi como te metías en el interior de aquel bar que se encontraba en esa conocida esquina del centro.
Recuerdo que sin ninguna razón aparente decidí entrar al mismo bar que vos y me senté justo en una mesa a un costado de tu costado. Vos estabas junto al ventanal y mirabas a las personas, a la ciudad, y a la misma lluvia de una manera que me recordó una antigua postal que siempre me había causado el nudo en el estómago que ahora otra vez estaba sintiendo. Recuerdo que me acerqué a tu mesa y te ofrecí un pañuelo de papel donde dejar las lágrimas. Vos me agradeciste y yo dije algo que te arrancó sin querer una sonrisa. Nos pusimos a conversar y pedimos al mozo tomar algo fuerte y la fortaleza llegó dentro de una botella de tequila. Los vasos pasaban y me fui enterando de las razones de tus lágrimas, pero a medida que me contabas te ibas dando cuenta que no valía la pena llorar por ese tipo que pasaba a convertirse felizmente en tu ex.
Recuerdo que días después nos volvimos a ver, esta vez no fue por medio de las cartas del azar sino con una cita arreglada con precisión a través del teléfono. Yo te esperaba sentado dentro de un pub con vista al río y cuando llegaste creí que mi corazón iba a explotar de la emoción. Estabas realmente hermosa y recuerdo que por un segundo se me cruzó la idea de un futuro que no tardaría en llegar. Comimos y tomamos algo acorde a la ocasión. Después nos fuimos a caminar por entre calles empedradas mientras nos reíamos y nos mirábamos diciendo lo que la boca todavía no se animaba a decir. Recuerdo que un taxi nos llevó hacia mi departamento y que entre la música tenue de fondo y algunas velas encendidas nos dimos el primero de los tantos besos que tendríamos el uno para el otro.
Recuerdo que al llegar la mañana me desperté y al ver tu cuerpo desnudo descansando a mi lado, supe que desde ese preciso momento el amor se había instalado en nuestras vidas.
Recuerdo cuando te convencí de mudarte conmigo y me sorprendí de toda la ropa que tenías guardada, del viaje que hicimos a la costa durante aquella última semana de diciembre, de todas las fiestas y cenas de negocios que aprendimos a compartir, de las noches de estudios y las mañanas de exámenes en las que nadie hablaba con nadie, de los regalos sin motivo alguno, de los desayunos sorpresivos, de los mensajes grabados diciendo que te extraño, que te quiero, que te amo.
Recuerdo la posibilidad de un aumento de sueldo que me hizo dedicarle un poco de más horas a mi trabajo, a vos al principio te entusiasmó pero después comenzaste a no quererlo. Recuerdo que comenzaste a reunirte más tiempo con tus viejos amigos y que alguna vez, después de despertarte de algún sueño extraño, me llamaste por el nombre de tu ex. Recuerdo que aquella noche discutimos y yo me fui a dormir al sillón. Recuerdo que desde ese momento algo se quebró.
Recuerdo que mientras yo iba ahorrando, en el más absoluto de los secreto, para comprar la casa de nuestros sueños, vos comenzaste a hacer un curso de algo que te hacía volver a casa agotada y sin ganas de nada. Recuerdo que cada vez nos veíamos menos mientras vos lograbas juntarte cada vez más con tu nuevo grupo de amistades, hasta que una mañana me comunicaste por medio de una carta, escrita durante un momento de furia ciega, que hasta acá habíamos llegado, que te habías dado cuenta que yo había dejado se ser alguien importante en tu vida, y algunas otras cosas más que me hirieron, pero no tanto como el enterarme de que volvías con tu ex, aquel del que te habías separado cuando yo te encontré caminando sin rumbo a través de la lluvia y de la ciudad.
Y ahora, mientras me encuentro sentado en el bar en el que alguna vez estuvimos juntos, miro por el ventanal que tengo a mi lado a las personas, a la ciudad, y a la misma lluvia que comienza a caer. Y tristemente me doy cuenta de que te sigo recordando como siempre, como aquel primer día en que te descubrí y que jamás pude olvidar.

24 julio 2007

Aniversario de ca(z)ado

Cuatro años se cumplen hoy de la conden… digo, de uno de los días más importantes de mi vida.
Me casé… y encima con mi esposa!!!


Hablando en serio, fue un día muy especial porque, más allá de que llevábamos varios años de novios, y un poco menos de convivencia, teníamos dos razones importantísimas para dar el “Sí” de manera afectiva y efectiva, pero también legal.
Una era (y es) el amor, que a pesar de los días de tormentas, pudieron más los días de sol, y por eso acá seguimos, dándole para adelante y con el corazón funcionando a pleno.
La otra razón (o mejor dicho, pasión) era la presencia en el interior de Vale de nuestro amado hijo Federico.

Fue así que un día como hoy, de sol y nervios, nos casamos y dimos una gran fiesta en casa, entre amigos y familiares que nos llenaron de felicidad por vernos a nosotros tan felices.


Y hoy, cuatro años después de casados y bastante más tiempo juntos, es que estamos felices de haber formado nuestra familia, de querer agrandarla, de tener planes de todo tipo, sueños para nada imposibles, y latidos que vuelven a cantar una serenata como la anoche anterior.


Vale, te amo y espero que sigamos juntos por este camino de vida por el que continuamos andando y construyendo, como lo imaginamos desde un principio, allá por el año… Ups!

20 julio 2007

Día del Amigo


Tengo mi grupo de amigos a los que veo bastante seguido…
También están los que no veo de forma tan asidua, pero si se los precisa…
Hay otro grupo que ha desaparecido, pero sé que si alguna vez tropezamos nuevamente, las espinas se quitarán y arrojarán lejos para que no molesten durante el abrazo.
Y por otra parte (pero no menos importante) se encuentran los que por alguna extraña razón no son “amigos”, pero hace de cuenta que lo son.


La verdad es que amo a mis amigos, más allá de las diferencias, de los desarreglos cibernéticos, de los malos entendidos, de los destiempos…
Porque también existen los momentos compartidos, las palabras justas, el abrazo sentido…

No sé, pero desde hace un tiempo, me siento inmensamente feliz al pensar que mi hijo está entendiendo el tema de la amistad, y me enorgullece poder mostrarle a mis amigos, sus tíos del corazón, mis hermanos elegidos.


Y a todos ustedes, querido amigos de este extraño y fascinante mundo blog, espero que sigamos en contacto y conociéndonos a través de las palabras escritas. Y debo confesarles-decirles-exclamarles que me alegro mucho de haberlos descubierto y que cada tanto nos andemos cruzando y dejando reflejos que hace ya tiempo dejaron de ser pálidos.

Besos y abrazos para todos…
¡¡¡Y feliz día del amigo!!!
(que no deja de ser todos los días)

15 julio 2007

pensamiento circular


había una vez no no puedo comenzar así ni que fuese a escribir un cuento para chicos bueno quién sabe pero no todavía no me propuse hacerlo y además las vacaciones de invierno no me inspira porque es difícil escribir con las manos en los bolsillos y qué lástima qué poco que duró el último verano como todo lo bueno y el veneno de calidad y yo siempre tan oportuno como aquella vez que fui a la casa de mi novia justo cuando estaba con su amante que era el novio de mi amante son esas cosas que pasan y que sin embargo quedan por lo menos queda el recuerdo porque los cuatro pasamos de largo cada uno su historia original y nunca más supe nada de ellos aunque creo que una vez me cruce con ella pero no la reconocí o no era o no quise hacerlo o no sé a veces la gente cambia y otras lo hace de manera exagerada como robertito marchiota que hizo conmigo la secundaria fachero pintón siempre rodeado de las mujeres con las que yo me hubiese querido rodear hace poco después de más de diez años me lo encontré en una esquina de calle de adoquines se encontraba rodeado de mujeres pero de dudoso gusto para mi gusto yo encima cuando lo descubrí lo miré exactamente a los ojos dejando de lado los detalles que lo rodeaban menos el de las mujeres de dudoso gusto para mi gusto y ahí nomás cuando lo veo le digo le grito che robertito y él me responde con una sonrisa entre alegre y nerviosa que por favor en ese momento lo llame marita e inmediatamente me saludó diciéndome un precio a cambio de un favor que yo no le había pedido fue realmente una sorpresa inimaginable verlo así como lo vi y además lo caro que era entonces chau pero sin saludar y me alejé pero no y me quedé por ahí para que no me vea y yo sí lo vi a él subirse a ese camión del tipo de be jota pero del lado del acompañante y se fue desapareció por aquella boca de lobo entre las calles de adoquines y de las mujeres de dudoso gusto por lo menos para mi gusto que lo acompañaban hasta ese momento y cuándo cambia todo me pregunté todo el tiempo que duró mi caminata nocturna y mi respuesta era a cada segundo cambia a cada segundo en cada paso en cada despertar en cada nuevo día ya sea de amanecer de pájaros cantores o durante una noche eterna de lluvia infinita y sabía que cada cien metros podía aparecer un asaltante para llevarse mi alma escapada una viejita que me pida ayuda para cruzar la calle un chico perdido queriendo encontrar algo un perro rabioso queriéndome morder por su propio humor de perros un gato otro gato más o a claudia pero sabía que era más probable encontrarme a elvis que a claudia porque algunos aseguran que elvis está vivo en cambio sé muy bien que claudia fue felizmente secuestrada por su pareja novio marido yo lo conozco bah me lo crucé una vez y mejor no doy mi opinión pero no entiendo qué hace claudia con un tipo así y ahora vive parte de la vida que nunca quiso vivir por aquellas tierras más allá de la frontera de este país y de otros también aunque no hace mucho tiempo me encontré con una amiga en común y hablando de bueyes perdidos y otros encuentros me dijo que claudia había preguntado por mí y para ser sincero debo confesar que yo también algunas veces me pregunté por ella y sobre todo qué hubiese sido de nosotros dos si no hubiésemos sido tan chicos en ese tiempo que éramos tan chicos pero la lógica del tiempo cronológico nos encontró en aquel momento y todo terminó como terminó no muy mal pero no fue de la mejor manera o por lo menos estoy seguro de que ella se merecía un trato mucho mejor y esto es lo que fui aprendiendo con el paso de los almanaques lo que muchos llaman la experiencia y que es lo que se adquiere una vez que no la necesitamos y así voy cargando mis aprendizajes de dolores de cabeza en el bolsillo y tratando de usarlos en el nuevo momento apropiado que se presente para no andar tropezando siempre con la misma piedra y hablando de piedra apuesto lo que quiera a que esa que está ahí adelante la pateo con el empeine del zapato y la pongo entre el árbol y el tacho de basura y la tribuna corea mi nombre y la barrera que toma la distancia necesaria y yo que miro suspiro me concentro avanzo pateo y por algo no me llamó el técnico de la selección todavía y ahora que me acuerdo tengo que arreglar el televisor porque es imposible sacara a pagar el plasma que quiero por qué estará tan caro me pregunto si todos los japoneses tendrán uno y miran sus pantallas gigantes mientras comen con sus dos palitos y qué hambre que me agarró acá hay un kiosco abierto pero no creo que tenga no no tiene igual no daba para comer total ya falta una cuadra para llegar a casa y la hora que es y no me voy a poner a cocinar nada ahora además la heladera está más vacía que la cabeza de bueno no tanto no pero mañana voy a tener que pasar por el almacén y llevar la tele a lo de ese tipo que desconfío tanto pero otro no conozco y de última que me pase un presupuesto y después yo veo qué tanto che y tengo que corregir los trabajos voy a ver si antes del mediodía termino con eso y mandar el cuento para el diario que todavía no lo hice y dónde están las llaves ahora me hago unos buenos mates y me pongo a escribirlo total no tengo sueño esta puerta siempre se traba no la tiro abajo por los ladrones que lo tomarían como una invitación a pasar y en lugar de mirar una película repetida voy a ver si escribo algo sobre el camión en el que se subió robertito y el extraño acompañamiento que tenía de mujeres de dudoso gusto por lo menos para mi gusto no me digas que no tengo fósforos también tengo que comprar eso listo ya está bueno a ver cómo empiezo con esto me acomodo en la silla dónde dejé el almohadón pero si yo no lo ahhh acá está entonces sí lo de robertito entonces comienzo con el clásico había una vez no no puedo comenzar así ni que fuese a escribir un cuento para chicos bueno quién sabe pero no todavía no me propuse hacerlo y además...

06 julio 2007

Gracias por tu amor (Locura y Muerte)


Gracias mi amor
Los días son todos de distinto color
Te extraño cuando te vas
También cuando a veces regresás
Qué tiempos corren por tu cuerpo
La vida cuelga de dos puntas (vos y yo)
Sentimientos que se encuentran en los sueños reales
Oh, ese es el amor que golpeó la puerta


Hola, mi amor
Los días tienen todos casi el mismo color
Te extraño cuando te vas
Cuando venís, cuando te quedás (sin diferencias al mundo real)
Qué tiempos corren por mi mente
La vida juega a dos puntas (tal vez vos, tal vez yo)
Sentimientos que se pierden en sueños irreales
Oh, esa es la locura que empuja la puerta


Mi amor (lluvia en los ojos)
Los días y las noches se confunden en la oscuridad
Te extraño porque te vas
Me doy cuenta que no hay marcha atrás (curiosa realidad)
Qué tiempos corren en tu alma
La vida pende de un hilo (adiós)
Sentimientos que se harán realidad esta maldita noche
Oh, es la muerte que entra sin golpear la puerta

23 junio 2007

Idas y vueltas


En los últimos días estuve algo alejado de los barrios ajenos (y tan propios) por cuestiones climáticas, pero al regresar (porque siempre hay un regreso) me encontré con dos sorpresatas…
La primera se trataba de una “propuesta indecente” por parte de Funámbula y de Ninoschka para participar de un “meme” (*) en el que tengo que escribir ocho (8) cosas sobre mí, pero además respetando los siguientes puntos…

1. Además de las 8 cosas sobre uno mismo, hay que escribir en el blog (como estoy haciendo) las reglas.


2. Luego hay que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres y Blogs.


3. Es muuuy importante no olvidar (como siempre) avisar a estas personas que han sido seleccionados para seguir con los “secretos compartidos”.


Pero además de esto, por otra parte me encontré con que Mireya, desde sus Apuntes de la desmesura, luego de dedicarme unas breves y exageradas palabras me ha elegido como acreedor al premio Thinking Blogger Award.



Y como se trata de una distinción que permite pasarla de mano en mano, quiero entregar en mano este reconocimiento a las siguientes personas:

Mucha: Porque esta argentina radicada en Miami, tiene un corazón universal y colorido que desde su sonrisa contagiosa, ha comenzado a transformar (y recomenzar) la vida de muchos desprevenidos lectores.

Nada que demostrar: Porque con su marcado acento español, me ha llevado a su isla, donde se encuentran algunos secretos a oscuras. Y además de la suavidad de su escritura, con una ternura incansable, en algún descuido mío, me ha regalado una Luna roja que supo sonrojarme de igual manera.

Checha: Porque en Chechania pasan cosas tan mágicas como bellas, al igual que la dueña absoluta de ese mundo, que es tan bella como mágica (y no sólo se deja ver en su escritura)

Evan y Carlos: Porque sentados frente al mundo, van describiendo lo que sienten sus ojos y ven sus corazones, de una manera tan inteligente como apasionada.

77arcos: Porque el Sr. Avispo es un innovador de este mundo, y encima tiene la gracia de la generosidad en el compartir de cada uno de sus descubrimientos y sucesos de vida (de hecho lo conocí cuando invocó para hacer un cuento entre blogueros)

Y es obvio que me quedo con ganas de repartir el premio con muchísimos otros. De hecho, todos los que están en la columna de “barrios amigos” se lo merecen ya que, si están ahí… es por algo.

Y antes que me olvide, a los premiados va esta pequeña regla que cumplir:
1. Sólo si sos uno de los premiados, tenés que escribir un post con 5 links de blogs que provocan que les hagas entrega del premio
2. Haz un link a este post, de esta manera se podrá encontrar el origen exacto de este premio
3. Mostrá con orgullo el "Thinking Blogger Award", después de todo... te lo ganaste, che


Y ahora, ya metidos en el baile (y con el premio en la mano) escribiré las ocho cosas que se me solicitan para hacer uso (y abuso) del meme en cuestión.
Acá van…

1. Más allá de haber nacido un 22 de abril y que eso signifique ser de “Tauro”, recuerdo que una vez compré una revista taurina y decidí subrayar todo lo que coincidiera con mi personalidad. Gasté dos lapiceras subrayando absolutamente todo, por lo que me considero un taurino de pura cepa.

2. Hace 32 años que ando por este mundo (aunque sigan insistiendo en que pareciera mucho menos) y me agrada que todavía me queden tantas respuestas por preguntar.
(en algún lugar tengo escrito que “mi vida es una caja de sorpresas dentro de una caja de sorpresas”)

3. Extraño muchísmo a mis abuelos, aunque sé que me andan cuidando y observando desde nubes cercanas y estrellas luminosas.

4. Tengo una habitación llena de libros y pese a no tener más lugar, sigo comprando. Odio tener que ponerlos uno arriba del otro, pero por el momento no queda otra. Y ahora comencé con la colección de Gabriel García Márquez que recién salió a la venta el libro número 4, lo que hace que me falten 26 para dejarla completa.

5. Hace tres años y medio nació mi hijo (ya lo deben haber visto en alguna imagen) pero desde bastante antes fue que comencé a formar esta maravillosa familia junto a Valeria y que ahora felizmente compartimos. Pero fue a partir del nacimiento de Fede que la concepción del mundo me cambió completamente. Por suerte también han ido agregando detalles interesantes muchas de las personas con las que me he cruzado en las distintas esquinas de la misma vida.

6. Trabajé durante cinco años escribiendo una columna literaria en el diario La mañana, de San Carlos de Bolívar (Buenos Aires, Argentina) y en la que publiqué más de doscientos cuentos (hay unos veinte que están buenos).

7. Siempre me gustó el rock nacional (de los 80 para acá), pero el paso del tiempo me hizo tomar cariño musical por otros ritmos tan variados y apasionantes como el tango, el jazz, la música clásica y algunas otras variedades que logro encontrar. Claro que todo tiene su tiempo y por eso mismo (en los últimos años) el sonido va cobrando la importancia de convertirse en la música de fondo de mi vida.

8. Puedo llegar a tomar 83256285291970267108562956236 mates mientras estoy frente a la compu.
(algunos menos cuando en frente tengo… otra cosa)

9 (bis). No puedo leer una sola página de un libro si no tengo en la mano un lápiz con el cual subrayar, marcar, hacer comentarios, o demás.



Y ahora terminado el encargo, se lo debo pasar a otros ocho, por los que nombraré para tamaña empresa a: Algo así como nada, Dédalus, María, Alicia, Puertas, JIVA, y todos los demás que quieran...


Chau, hasta luego, hasta la próxima...




(*) Alguien me podría explicar qué es y/o de dónde proviene la palabra Meme?

17 junio 2007

Día del Padre (queloparió)




Sigo pensando que es un sueño que un ser pequeñito de tres años y medio se lance con toda su energía sobre mí (cuando todavía estoy dormido) al grito de “Feliz día, papá”, y me llene la cara de besos.

Es el mejor regalo que he recibido y que tengo.


Simplemente puedo decir “¡Gracias!” por este amor único concebido, también, a través de un amor único.



Y quiero aprovechar para saludar al viejo que lo tengo a 330 km de distancia (pero feliz del asadito que se viene) y otro al abuelo que supongo que estará celebrando con su caña de pescar lanzada desde alguna nube.



Formas de vida que son transmitidas
Esas enseñanzas que nunca se olvidan
Las huellas de sus amores en nuestras casas
Intensamente marcadas por sus
Zapatos gastados en los caminos ya recorridos

Después el tiempo traerá los recuerdos
Irrepetibles momentos junto a ellos
Anclados en los corazones valientes

Dios siendo el Padre de todos nosotros
Exigió que en la Tierra también tengamos un padre
La mejor de las ofrendas recibidas

Pero no olvidemos que nuestros corazones
Almas coloradas de mismo ritmo
Descuentan de nuestras mentes las distancias
Recordemos y tengamos siempre presente
Ellos jamás estarán lejos de nosotros


13 junio 2007

La novela inmortal de Pedro Artigas


Era una noche tormentosa allá afuera, y sus resoplidos y gritos furiosos se hacían oír en el interior de la vieja casona. Pedro Artigas se había propuesto, en una clase de pacto inentendible y misterioso, que esa misma noche comenzaría a escribir su primera novela. Se ubicó sobre la silla que la semana anterior había adquirido en una casa de remates, y puso sobre su escritorio varias hojas, distintos tipos de lapiceras y lápices, y algunos cuadernos con anotaciones que tenía a mano. Un farol colocado de manera estratégica iba a ser la única luz de la cual iba a disponer. En su lado derecho tenía un enorme ventanal por el cual podía apreciar la tormenta que se estaba desencadenando sobre la ciudad, pero no quiso distraerse. Sus ojos azules como algún cielo perdido, estaban fijos sobre el abismo de las hojas en blanco que tenía a su alcance. Abrió una botella de licor que tenía escondida y se sirvió una medida. El elixir pasó directamente a través de su garganta y se hizo sentir. Prendió el primer cigarrillo de la noche y el humo quedó flotando sobre su cabeza. Se quitó el saco que llevaba puesto y lo colocó sobre el respaldo de su propia silla. Un relámpago iluminó demasiado el cielo oscuro y no pudo dejar de mirar hacia el ventanal. Luego llegó el trueno con su voz grave y, como si hubiese sido la señal esperada, tomó una de las cuatro lapiceras que tenía. Con su mano firme la trasladó hacia la parte superior derecha de la primera hoja que había sobre su escritorio y puso la fecha. Ya quedaba registrado para los futuros estudiantes literarios, el momento exacto en el cual Pedro Artigas comenzaba su carrera de escritor. Sintió que ya las musas se habían hecho presentes en el lugar, entonces, sin dejar pasar más el tiempo, comenzó a escribir las primeras palabras de su novela que se iniciaba así:

Era una noche tormentosa allá afuera, y sus resoplidos y gritos furiosos se hacían oír en el interior de la vieja casona. Pedro Artigas se había propuesto, en una clase de pacto inentendible y misterioso, que esa misma noche comenzaría a escribir su primera novela. Se ubicó sobre la silla que la semana anterior había adquirido en una casa de remates, y puso sobre su escritorio varias hojas, distintos tipos de lapiceras y lápices, y algunos cuadernos con anotaciones que tenía a mano. Un farol colocado de manera estratégica iba a ser la única luz de la cual iba a disponer. En su lado derecho tenía un enorme ventanal por el cual podía apreciar la tormenta que se estaba desencadenando sobre la ciudad, pero no quiso distraerse. Sus ojos azules como algún cielo perdido, estaban fijos sobre el abismo de las hojas en blanco que tenía a su alcance. Abrió una botella de licor que tenía escondida y se sirvió una medida. El elixir pasó directamente a través de su garganta y se hizo sentir. Prendió el primer cigarrillo de la noche y el humo quedó flotando sobre su cabeza. Se quitó el saco que llevaba puesto y lo colocó sobre el respaldo de su propia silla. Un relámpago iluminó demasiado el cielo oscuro y no pudo dejar de mirar hacia el ventanal. Luego llegó el trueno con su voz grave y, como si hubiese sido la señal esperada, tomó una de las cuatro lapiceras que tenía. Con su mano firme la trasladó hacia la parte superior derecha de la primera hoja que había sobre su escritorio y puso la fecha. Ya quedaba registrado para los futuros estudiantes literarios, el momento exacto en el cual Pedro Artigas comenzaba su carrera de escritor. Sintió que ya las musas se habían hecho presentes en el lugar, entonces, sin dejar pasar más el tiempo, comenzó a escribir las primeras palabras de su novela que se iniciaba así:

Era una noche tormentosa allá afuera, y sus resoplidos y gritos furiosos se hacían oír en el interior de la vieja casona. Pedro Artigas se había propuesto, en una clase de pacto inentendible y misterioso, que esa misma noche comenzaría a escribir su primera novela...
13 de junio
Día del Escritor
Fecha en conmemoración al nacimiento de Leopoldo Lugones

06 junio 2007

A mis alumnos...


Nunca quise dar clases, en mi caso, de Lengua y Literatura.
Cuando algún profesor del lugar donde estudié me preguntaba al respecto, yo contestaba negativamente.
Es verdad que fui a un Profesorado y el título que te dan al finalizar todo es el de Profesor, pero jamás fue esa mi intención.
Simplemente sentía el irrefrenable deseo de conocer otros escritos (de los buenos y de los malos, de autores conocidos y anónimos, lejanos y cercanos, actuales y antiguos), más allá de los que ya iban acomodándose en mi biblioteca.
Pero una vez recibí un misterioso llamado que me ofrecía un trabajo de Profesor. Como el momento en el que estaba no me permitía negarme, acepté.
Sin embargo, jamás hubiese imaginado que aquella mañana en que hice mi presentación, hace ya de esto de hace un impar de años atrás, ante un grupo de alumnos de 2º Año, a partir de ese preciso momento iba a generar lo que hace tan sólo unos cuantos minutos viví…

La materia, mi materia, es Lengua y Literatura y alguna vez también fue Literatura Española.
Sin embargo, las charlas con todos los alumnos que han pasado por mis clases, algunas veces se desviaban hacia la vida y sus calles de adoquines, y sus huellas en la arena, y sus estrellas fugaces.
Y en cada una de esas charlas había historias personales que servían para marcar caminos, para enderezar rumbos, para permitirse ciertas pausas.
Y también había tiempo (sobre todo los lunes) para pequeñas bromas deportivas entre nosotros mismos. Pero siempre recibidas con una sonrisa o una respuesta certera, ingeniosa, pero sin lastimar. Después de todo, más allá de la pasión y los colores, todos llevamos en nuestro interior un corazón del mismo color. Y eso es lo que se aprendió sin decir. Como muchas veces sucedía en clases que se hacían al ritmo y pulso de cada uno de los que estábamos en el aula.
Y más allá de los días malos, la sonrisa siempre adelante, sincera, y recordando que estábamos ahí para aprender, para ayudarnos, para acompañarnos, para entender de qué se trata todo esto.

Hoy, un día gris para mi interior pese al sol y la temperatura, tengo entre mis manos el telegrama que da cuenta de mi renuncia al colegio donde trabajé los últimos años.
Sin embargo, en mi eterna mochila donde siempre hubo trabajos prácticos, evaluaciones, escritos, libros, cuadernos, y demás útiles escolares, llevo también algo más.
Algo que en realidad no está en mi mochila, sino en mi interior.
Me refiero al ENORME CARIÑO que me han demostrado MIS ALUMNOS que, como dije en algún momento, no son ex alumnos, sino alumnos, porque siempre los voy a considerar de esta manera y porque les guste o no, ya forman parte de un tramo muy importante de mi vida.

Lamentablemente cayeron algunas lágrimas en esta despedida y les pido disculpas por eso, sin embargo sé que se trata de una de las demostraciones más genuinas y las tomo así.
Lo mismo con esos recreos en que entraban al aula a saludarme y a decirme que me extrañaban, o compartiendo los cinco o diez minutos que, a diferencia de otros tiempos, podíamos tener para ponernos al día de… cualquier cosa.
Yo siempre gratamente sorprendido de que “pierdan” sus recreos para saludarme o hablar conmigo, algo que me enorgullece.
Pero sobre todo me enorgullece ver en la calidad de personas en las que se han ido transformando…
Aquellos pichones del cuento inmortal, ahora los veo como los cóndor que yo sabía que se irían convirtiendo.
Y verlos volar tan majestuosamente y seguros y con una calidez y una transparencia que más de uno quisiera poder tener, a mí me hace inmensamente feliz.

Es por todo esto, queridos alumnitos (no los nombro pero cada uno sabe a quién me refiero, no?) les pido por favor que no estén mal.
A veces en la vida hay que tomar decisiones, quizás arriesgadas, quizás inentendibles, quizás equivocadas, pero tengan la certeza de que lo hago pensando que, en este momento, es lo mejor.

MUCHAS GRACIAS POR TODO, porque como siempre dije, yo también entro al aula cada día a aprender, y ustedes me han enseñado y demostrado muchísimo durante todo este tiempo compartido.

Los quiero mucho y siempre van a estar conmigo, porque, les guste o no… ya son parte de mi vida.

Espero que sigan creciendo, sobre todo interiormente, y, obviamente, que lleguen bien a diciembre, jajajajaja.

Con todo mi corazón…

Gastón

29 mayo 2007

Agua bendita

La semana pasada, por motivo de un nuevo aniversario de la recordada revolución de mayo, en distintos establecimientos educativos y otros lugares, se realizaron actos en que abundaron representaciones y discursos.
Sinceramente, desde hace tiempo, no le doy a esta fecha la importancia que seguramente requiere pero, sin embargo, este último 25 de mayo todo fue muy distinto.

Fede, mi querido y amado hijito Fede, se transformó, junto a sus amiguitos del Jardín, en un aguatero de aquella época.
Y verlo cantar y bailar las canciones acordes, jugar con esa sonrisa dibujada en su cara, sentirlo tan feliz entre los suyos y en su propia vida, hizo que la cámara digital entrara en cortocircuito producto de las lágrimas de emoción imposibles de detener.




Valeria (su mami y mi esposa) seguimos sin poder creer que aquel sueño tan intenso que teníamos, hoy sea una realidad que, más allá de despertarnos a las tres de la mañana con alguna ocurrente excusa, nos hace tan feliz que es imposible de describirlo.

Es por eso que digo que, ahora, desde hace tres años y siete meses, el mundo en el que estoy, fue tomando nuevas formas, otros valores, diversas vueltas.


Porque hoy, mi patria, mi mundo, mi vida, es él.

Y lo único que quiero es que sea feliz, tan feliz como lo soy yo, como lo somos nosotros.

21 mayo 2007

ABCdario



Ahora busco cada día el famoso gato hablando ingeniosamente, juntando kilos las mañanas nuevas, ñata o perfil que resulta saliente, total uno vende whisky "X" y zafa.

15 mayo 2007

Número equivocado

Para combatir la gripe que me viene siguiendo tan de cerca desde hace algunos días, decidí entrar a tomar algo caliente en un bar alejado del centro. El espeso humo y la corta iluminación que hay en el lugar fueron un cóctel perfecto para hacerme tropezar torpemente con el primer escalón de madera que se encuentra atravesando la puerta de entrada.
Me saco la campera, y me acomodo en el fondo del bar, junto a una de las ventanas.

Al instante se para al lado mío un hombre muy flaco, de cara alargada, unos bigotes extremadamente delgados adornando su nariz puntiaguda, y una cabeza ovalada vestida con unos pocos cabellos aplastados por abundancia de gomina. Con un esfuerzo sobrehumano y sin disimulo, logra hacer una leve mueca con sus labios apenas dibujado sobre su rostro y, desde su boca dormida, deja salir una voz muy aguda que me pregunta qué deseo tomar.
—Un café con crema—, pedí de memoria y giré la cabeza para mirar por la ventana que tengo a mi costado, la lluvia que comienza a caer y a mojar la ciudad.

El mozo irrumpe por segunda vez en mi vida, pero esta vez para arrojar sobre la mesa de madera la taza de café con crema que le había pedido.
El primer sorbo ya consiguió que mi cuerpo entrara rápidamente en un ambiente bastante más cálido, y el suspiro ardiente que largué logró que empañara un poquito el vidrio de la ventana.




Unos tres golpecitos sobre mi hombro izquierdo hacen que me de vuelta para ese lado y observe que el peculiar llamado proviene de una mujer vestida toda de negro y con exceso de maquillaje. Esta extraña dama me examina con sus ojos de oscura inquisición mientras camina, semejando no apoyar los pies sobre el suelo, de una punta de mi mesa a la otra, sin dejar por un instante de mirarme con una duda que envuelve el aire cada vez menos puro del lugar.
Finalmente se acerca a mi oído y con un susurro imposible de describir me pide que me acerque hasta la barra a contestar un llamado telefónico.

Con más rapidez que extrañeza me dirijo al lugar indicado y le pregunto al barman por el teléfono. Este, demostrando estar harto de la gente que viene al lugar y de trabajar todas las noches detrás de la maldita barra, pone una excelente cara de idiota (la cual no le demandó demasiado esfuerzo) y me responde que desde hace más de una semana que no funciona y que cuando lo haga, volverá a ser únicamente para uso y abuso del personal.

Con más extrañeza que rapidez me doy vuelta y voy al encuentro de la misteriosa mujer para que me dé una posible explicación (si es que existe alguna), pero sólo alcanzo a ver como el vestido negro desaparece detrás de la puerta de entrada (y ahora también de salida) dejando en la atmósfera un inquitante aroma a jazmines.

Apenas vuelvo a mi mesa y me siento, escucho el resonante chillido de un par de neumáticos que se desesperan por lograr frenar a tiempo a pesar de la calzada mojada. Por el aire se observa el vuelo de un vestido negro, un montón de maquillaje, y el cuerpo de la mujer que, en unos interminables segundos, aterriza a un costado de la calle, sin la vida que tenía hasta hacía un momento.

Desconcertado por lo que acabo de presenciar, me levanto para salir a la calle pero antes descubro sobre la mesa, junto a la pequeña taza congelada de café con crema, un papel que (de eso estoy completamente seguro) no se encontraba allí antes.
Lo tomo entre mis manos seguras pero temblorosas, presintiendo en todo mi cuerpo los signos de que estaba a punto de descubrir algo que no estaba en mis planes hacerlo.
Sin embargo, con los ojos bien abiertos, leo las pocas palabras escritas que logran que, sin que ninguno de los presentes se percate, me desplome sobre el suelo de madera.

El papel decía:
"Disculpame...
La llamada no era para vos.
Había sido para mí"



Afuera continuaba lloviendo, ahora con mayor intensidad.