
…y acá estoy regresando después de tanta ausencia presente, después de los ánimos sin vuelos arrastrándose por los suelos, después de haberme ido a ninguna parte y sin embargo haber estado tan lejos del barrio del que nunca me fui (ni del que me volveré a ir).
Antes que nada, y creyendo entender que además de una variedad de escrituras, cada blogger pone su corazón en lo que escribe y en lo que alcanza a leer en los otros barrios, debo pedirles disculpas por esa “especie de” despedida sin tiempo a decir: adiós.
Pero sucede que se trató, justamente, de una ausencia de tiempos que me hirió profundamente en mi ser, porque estaba sin ustedes y este lazo cibernético, pero también estaba sin mi familia, sin mis amigos, y hasta sin mi sombra.
Todo debido a un trabajo que salió y del que terminé la semana pasada salido con algunas heridas humanas.
Porque como me dijo el otro día mi amigo WOLF (y merece las mayúsculas por la clase de persona que es y la fiel amistad): “No busques el laburo perfecto”.
Sin embargo yo nada más buscaba, y lo sigo haciendo, que los seres humanos sean cada vez menos seres y más humanos. Pero me topé con un par de “jefecitas” que dejan muy mal parado a los habitantes de este bello planeta giratorio.
De todas maneras acá estoy, nuevamente con las letras apareciendo delante de mí y con la esperanza aferrada en mi bolsillo para seguir avanzando por el camino, por ese camino que sólo se hace al andar.
Simplemente estoy regresando (una vez más), y agradeciendo la fidelidad de los que siguieron acercándose por el barrio preguntando dónde m… andaba que no se me veía.
Y yo andaba, precisamente, intentando atrapar los tiempos que me permitan volver a ser aquel que nunca dejé de ser por ser parte de todo mi ser.
Ahora los dejo, pero sólo así me afeito un poco y estoy presentable para ir a visitarlos.
Hasta la próxima…
(que será más que en breve)
Gasper