21 septiembre 2006

Una visita (in)esperada

Por algún motivo hoy no trabajo, por eso me molestó que el timbre haya gritado con su aguda voz de manera insistente y tan temprano por la mañana.
Me levanté casi desnudo y de mal humor para ver quién se atrevía a visitarme a estas horas de sueños interrumpidos.
Cuando abrí la puerta sentí que por alguna razón despertaba de nuevo. Parada frente a mí, con esa sonrisa deliciosa que la caracteriza y un vestido haciendo juego con sus labios, se encontraba ella, Vera, mi simpática y hermosa prima.
Enseguida la hice pasar (o pasó ella sola, no lo sé), encendí la hornalla, puse la pava para hacer unos mates, y tratamos de ponernos al día…

Nos encontrábamos hablando de todo un poco y un poco de todo cuando descubrí la carga de su equipaje, y fue entonces que le pregunté hasta cuándo se pensaba quedar por estos pagos.
Supongo que unos tres meses, me respondió al mismo tiempo que comenzaba a besarme llenándome de un agradable aroma a fresias.

Tuve la extraña sensación de haber vivido ya todo esto, de haberlo experimentado más de una vez y alguna vez, y todo quedó aclarado cuando ella, clavándome esa fulminante mirada del color de sus ojos, me dijo:
—¿De qué te sorprendés? ¿Acaso no vengo siempre, a esta altura del año, para quedarme a compartir un tiempo con vos?
Sí, es verdad. Ahora que lo pienso, que lo recuerdo, que lo medito, es como ella dice y es una de mis tres rutinas favoritas. Pero sinceramente me imaginé que este año no vendría, que no me miraría así como ahora lo está haciendo, que no me tocaría con esa mezcla de dulzura y pasión con que electrifica todo mi ser.
Debo confesar que me encontraba mentalmente preparado (o por lo menos así lo creía) para que esta vez todo sea totalmente diferente a sus visitas pasadas, sin embargo, acá me encuentro, dispuesto a entregarme en forma completa a sus pociones mágicas y, como siempre y sobre todo, a ella.

Y bueno, no puedo (no quiero) evitarlo.
Viene a visitarme, se instala cómodamente, se queda varias semanas conmigo, e invade todo mi mundo con su encanto arrasador.
Es lo que me ocurre, lo que me pasa cada vez que vuelva a aparecer en mi vida mi atractiva y seductora y querida y alocada prima Vera.
Y yo me siento feliz con su presencia.

14 comentarios:

Marcelo dijo...

SISI llegó la Prima Vera!!
lástima que yo no tengo primas...
ni primos
ni invierno ni verano ni otoño

(por un momento me engañaste)

¿¿Cuándo me vas a presentar a tu prima??
Dicen que cuando ella está crecen las flores, por aca es todo desierto...

saludos

Gasper dijo...

Marcelo:
Súbase a un tren, siéntese del lado de la ventanilla, y disfrute del paisaje...
Le aseguro que hay varias estaciones interesantes y familiares que no conocemos por descubrir.

(El Principito tenía su propia rosa en su pequeño planeta, no?)

Emmanuel dijo...

Tengo que ser sincero?... El de la locura está muy bueno... Te quiero mucho.

Gasper dijo...

Emmanuel:
A mí también me parece lo mismo.
Y yo también te quiero mucho.

(pucha, demasiadas coincidencias para una sola primavera)

Anónimo dijo...

Parece que esta primavera te agarró risueño!

Igual, GASPER, me alegro de que tengas un LALO que te cura LA LOCURA, y una PRIMA VERA que te llena de más locuras.

Saludos. ANÓNIMO.

Wolf dijo...

Perdón por tener mi cabeza diseñada para la ingeniería y no ver mas allá, pero podes creer que recién caigo que tu prima vera es la primavera. Y si, estoy acostumbrado a los papers científicos en donde no existe este juego de palabras, como en la charla del domingo.
Wolf

Gasper dijo...

Don Anónimo:
Yo no tengo ningún problema en que la primavera me agarre.
Lo que quiero es que me suelte para el verano.

No sé quién sos (¿no sé quién sos?) pero me alegro por tu alegría.

Saludos locos y primaverales...

Gasper dijo...

Mr. Wolf:
¿Y quién te dijo que mi prima Vera es la primavera?

¿O ahora va también a pensar que el verano es para ver...?

Penélope dijo...

los climas, las primas y las veras tienen ese poder especial de sacudirnos de arriba a abajo aunque no querramos, de perfumarnos el olfato y reverdecernos la vista y las veredas. Cuestión de transitarlos y, como siempre, tomarse unos mates con ella.
besos a vos y a tu prima!!!!

ps:y cuáles son tus otras dos rutinas??

Gasper dijo...

Penélope:
Sí, tenés razón, llega ella y nos sacude para todos lados y desde todos lados.

Y sobre tu pregunta...
Mi segunda rutina es no tener rutinas.
Y la última es que si la rutina está muy buena y vale la pena... no hacerle caso a la rutina anterior y rutinar con ganas.

Besos cubiertos de climas y colores...

Ramiro dijo...

comparto con wolf
estoy lentísimo ultimamente!

muy bueno gasper!

Gasper dijo...

Ramiro:
No te preocupes...
Lo importante es competir (y compartir)

Gracias por la calificación.

Saludos...

Anónimo dijo...

soy tan oculto, que soy un cult comentario! que grande gasty con sus escrituras!

(si descubris quien soy te doy de regalo un super comentario, pero con mi verdadera identidad)

Gasper dijo...

Usuario Anónimo:
La verdad que con lo de su ocultamiento y sus promesas, se va convirtiendo en una visita (in)esperada.

(aunque lo de "gasty"...)