17 abril 2007

Zapping



...un casamiento a punto de impedirse, un entierro que no se pudo impedir, un vaquero saludando arriba de un caballo, un vaquero, varias remeras y algunas sábanas colgadas de una soga junto a la caja de un nuevo jabón en polvo, un típico plato complicado de hacer en una atípica cocina limpia, un tornado que azota a un desconocido pueblo nortemaericano, la visita al país de miembros del F.M.I., un gato que intenta atrapar a un ratón, una bala perdida que acierta a alguien, un chico (no africano) con un vientre prominente, un nuevo lanzamiento espacial, un personaje con cientos de micrófonos rodeándolo, una personalidad y una entrevista a solas, una taza de café llena de aforismos, una cerveza bien helada, una cama ardiente, dos cuerpos y un cigarrillo prendido, una cama (y dos cuerpos) ardiendo por culpa de un cigarrillo mal apagado, un jubilado a la salida de un banco, un bebé recien nacido, casi un mismo llanto, el lanzamiento de un nuevo disco, la edición de un nuevo libro, el mismo artista de siempre, una peregrinación a la Virgen de las Santas Desgracias, una imagen de la Tierra en su continuo girar, una avenida de doble mano, una nueva cámara oculta a un viejo funcionario recibiendo una nueva coima, una pintura famosa, un pintor desconocido, pastillas para la tos, jarabe para no toser, Pedro y Pablo cantando la Marcha de la bronca, Pedro y Pablo yendo a trabajar en el "tronco-móvil", un teléfono celular que suena, un cartero sin noticias, una mujer haciendo yoga, un marinero haciendo un nudo del mismo rango, un nuevo modelo de auto, una modelo desnuda dentro de un auto nuevo, el placer de disfrutar la yerba con palo, incautan un camión cargado de 5000 kilos de marihuana, un frente de combate, dos pechos y detrás la Coca Sarli, siete ladrones que logran escapar de una cárcel de máxima seguridad, un desodorante eficiente durante las 24 horas, un derechazo demoledor que termina con todo en el noveno round, una pelea que termina en divorcio luego de nueve años, un chico parado en una esquina con la mano extendida a la espera de unas monedas, un político parado en una esquina saludando con las mano extendida a la espera de unos votos, el pronóstico del tiempo para mañana y pasado, una gitana que pronostica el futuro, una nave espacial que lanza rayos de colores, una película clásica en blanco y negro, un equilibrista haciendo su trabajo en las alturas de un circo, un trabajador explicando cómo hace para llegar a fin de mes, una nueva técnica para elegir el sexo de sus bebés, una esquina con personas de ambos sexos a la vez, el recuerdo de una persona inolvidable, la biografía de un desconocido, una pérdida invalorable, un perro en una cancha de bochas, una oferta del dos por uno aprovechada, un dos por cuatro malevo y compadrón, una cuatro por cuatro que anda por todos los terrenos, dos por tres sonando la misma canción, un jopo bastante conocido, un pelado que mejor no conocer, una bicicleta sin frenos, un caballo bastante desbocado, una nueva estrella en el firmamento, una nueva estrella sobre el pavimento, un avión a punto de caer, una bomba a punto de explotar, un rifle a punto de disparar, un sacerdote a punto de confesar, una huella a punto de descubrir, una carne asada a punto, un deportista con hambre de gloria, un león con hambre verdadero, un ciervo huyendo de un león, una actriz de nombre Gloria negando su romance junto a un deportista, una intensa lluvia que azota a la ciudad, un masoquista sin paraguas, un beso y una traición, un amor después del amor, un barco sin timón...




No hay nada para ver.
Mejor apago el televisor.

13 abril 2007

te pido

bajo la luz de la luna
marcando el camino con mis zapatos
me fui yendo de tu lado
para alguna vez volver
sin embargo falta tanto tiempo para esa vuelta
futuras noches que me desvelan
mientras tenga en el bolsillo mi pluma
en las hojas del árbol prohibido escribiré

por eso te pido que no me olvides
por eso te pido que no me odies
por eso te pido que no me ames
por lo menos en esta vida, mi vida

el dolor en el pecho es agudo pero no es grave
antes de morir así prefiero morir
todavía falta para el regreso tan esperado
que nadie espera
porque recuerdo la promesa que te hice cuando me iba
no soy merecedor de tu amor todavía
cuando eso ocurra volveré con alma y vida
y si te encuentro sentiré que ahora sí podés ser mía

por eso te pido que no me olvides
por eso te pido que no me odies
por eso te pido que no me ames
por lo menos en esta vida, mi vida

los senderos de este mundo
tienen idas y tienen vueltas
de pronto la luna se hace de día
en un momento comienza la noche
sé cuando me marché
no la hora del regreso
el libro del destino ya está escrito
por otro autor (es el destino) maldito

por eso te pido que no me olvides
por eso te pido que no me odies
por eso te pido que no me ames
por lo menos en esta vida, mi vida


09 abril 2007

Corazón de tiza

El viernes, muchos quedamos consternados ante el trágico desenlace.

De un lado los docentes y una huelga, una marcha pacífica, un sueldo que no alcanza, una vida difícil.
Del otro lado la obediencia debida, inhumanos cargando contra “el enemigo”, ciegos políticos sin querer ver.

En el medio, la vida del maestro Carlos Fuentealba, un ser inteligente, sensible, compañero, según la precisa descripción de los que lo tenían siempre cerca, quedó lastimosamente interrumpida por la salvaje presencia de José Darío Poblete, un sargento primero que cuenta en su haber con una condena por apremios ilegales, y otra por vejaciones, además de la denuncia que le realizó su propia pareja por amenazas.

Hubo diferentes marchas en todo el país y la participación del pueblo fue grande.
Sin embargo hay una tiza que ya no dibujará más nada en el pizarrón.

Hay un aula que quedará vacía más allá de las presencias.

Hay un puñado de alumnos que no asistirán más a sus clases.

Hay compañeros de trabajo que no compartirán más sus
recreos y anécdotas en el aula de profesores.

Hay una escuela que se quedó sin uno de sus maestros.


Pero también hay una esposa viuda, un par de hijos que quedaron sin su padre, amigos que ya no compartirán su vida, y sobre todo, un nuevo nombre que se levanta sobre una bandera celeste y blanca manchada de rojo.

Un nombre que nadie hubiese querido conocer de esta manera.

Un nombre y una bandera que se mezcla con los antiguos gritos que, lamentablemente, debemos volver a lanzar a los aires, para que nunca más se derrame sangre inocente.

Para que nunca más…

¡¡¡NUNCA MÁS!!!

03 abril 2007

Historia compartida

El viento no tiene eco

Cope - Fragmento N° 03
Esta historia viene del Blog: http://www.deferipula.blogspot.com/


Atil siguió por ese camino iluminado por una Luna enorme, blanquecina, mágica, que dejaba ver la soledad de sus pasos sin compañía.
Del otro lado de su andar, las ramas se iban cayendo tras el paso apurado, desesperado, ciego, del pequeño Maciel. Recién detuvo su carrera cuando el aire de la noche así se lo pidió. Y en ese paraje de profundos silencios, la misma Luna que iluminaba el camino de Atil, ahora dejaba ver el pálido reflejo de esa lágrima que nacía desde su mirada tan oscura como transparente.
Dos hermanos, dos destinos, dos direcciones, dos vidas, y quizás, también dos…
Un sonido proveniente de ningún lugar, repentinamente lo envolvió. Sentía la desnuda ausencia de su hermano mayor y se quedó inmóvil, a la espera de la luz del mundo (si es que esta volvía a aparecer antes sus ojos)
Del otro lado, el mismo sonido llegó al pecho de Atil, haciendo bailar su amuleto sagrado.
La Luna, ahora vestida de rojo, bañaba su reflejo de sangre en las mismas aguas del “Lay”, donde el destino de los hermanos
comenzaba a tornarse del mismo color…


La historia continúa en: http://www.aliciareina.blogspot.com/


Ante cualquier duda sobre las reglas y/o el origen de esta "Historia compartida" consultar con El Avispo en: www.elavispo.blogspot.com

02 abril 2007

Islas Malvinas - (2 de abril de 1982)



Voy corriendo por entre esos trozos de tierra pelada que le dan al lugar un aspecto de abandono que no concuerda con la realidad. Por más que lo intento no puedo correr como quisiera. Siento un peso descomunal en los pies que me impiden el movimiento rápido, como una carga que no debería llevar y a la que intento patear, pero de manera inútil. A veces tropiezo con mis propias piernas o con alguna piedra y hago todo lo posible para no caer. Quién sabe si lograría levantar vuelo una vez que hubiese tocado la tierra con todo mi cuerpo. Sigo corriendo y el paisaje que tengo a mis costados se va desdibujando, se vuelve borroso, no se entiende, no lo comprendo. El ruido es incesante, ensordecedor, en este lugar Dios no creó el silencio, y me temo que algunas otras cosas tampoco.

De pronto hace su aparición un pequeño milagro. Voy deteniendo la marcha poco a poco hasta quedarme completamente inmóvil. No se escucha nada, sólo el eco de los últimos sonidos que continúan silbando en mi interior. Aprovecho a respirar ya que nadie puede asegurar por cuánto tiempo más se podrá seguir. Giro mirando a mi alrededor y es como si el planeta hubiese detenido sus vueltas, como si la pausa fuese universal, como si esta fuera la única manera que existe de poder demostrarme que sigo estando en este extraño mundo.

¿Cuánto tiempo habrá pasado? ¿Más de veinte años, unos cuantos meses, algunas semanas indefinidas, un impar de días, unas pocas horas, algunos escasos minutos? La verdad, si es que hoy alguien puede jactarse de tenerla, es que pasaron menos de cuarenta segundos desde el último sonido hasta el primero de esta nueva serie infinita. En el medio, de entre la maleza, apareció la figura del flaco Ramírez mirándome a los ojos como un tigre agazapado con alma de gato casero. Se paró sobre sus dos piernas delgadas, cada vez más delgadas, y me saludó con su habitual gesto de levantar su mano derecha por encima de su cabeza, por encima de su casco descolorido. Y fue en ese preciso momento que los silbidos de finales explosivos empezaron nuevamente a sonar. Cuando comencé a gritar, el cuerpo del flaco se desplomaba hacia atrás. Entonces corrí dos, tres, cuatro, cinco pasos, hasta que sentí ese dolor desconocido en mi hombro y caí de cara contra la tierra. Desde el cielo cubierto de nubes, cientos de gotas también comenzaron a caer...

La habitación se encontraba bastante ordenada a no ser por la cama que era un campo de batalla. La frazada había desaparecido de su lugar y la sábana se encontraba hecha un bollo a los pies. La almohada había volado más allá de la mesita de luz, y yo, después de correr esos pocos pasos, fue cuando caí, de cara contra la alfombra.

Entró rápidamente mamá a mi cuarto y me ayudó a levantarme del suelo mientras me decía de los peligros de estas camas tan altas. Me había preparado el desayuno que más me gusta y dejó la bandeja a un costado mientras iba a buscar la almohada y levantaba la persiana que dejaba ver el día y su mundo exterior. En cualquier momento se pone a llover, dijo mamá, y en ese comentario en voz alta creí adivinar una queja, una resignación, algo que no logré retener en mi cabeza y que lo corté al querer contarle sobre el extraño sueño que tuve. Fue horrible, le dije mientras ella me miraba con sus ojos café con leche, porque estaba en un lugar lejano, desconocido para mí, y el ruido de las bombas, de las balas, los gritos, y yo corría pero sin poder hacerlo realmente y sin ninguna dirección, porque ahí todo era guerra, y lo peor es que no sabíamos qué defendíamos ni qué atacábamos. Mamá se acercó y se sentó sobre la cama. Me acarició, con sus manos suaves, el pelo y la mejilla y me dijo que me quedara tranquilo, que ahora ya estaba bien, que no tenía que preocuparme por nada, que ella siempre me cuidaría.

Pero era horrible, volví a decir como una manera de poder descargarme del todo, completamente, porque en el sueño aparecía el flaco Ramírez y...

Y fue en ese preciso momento cuando apareció debajo del marco de la puerta de mi habitación, el flaco, saludándome con su habitual gesto de levantar su mano derecha por encima de su cabeza, por encima de su casco descolorido. Por la ventana se podía ver que había comenzado a llover, y fue cuando me di cuenta que la alfombra se había vuelto a convertir en la realidad de la tierra, que la habitación era nuevamente el campo de batalla, y que el desayuno de mamá era un hermoso sueño que contrastaba con esta realidad, la de esta herida mortal que causaba el dolor desconocido sobre mi hombro, y este último momento para poder soñar mientras caía pesadamente de cara contra la tierra.

27 marzo 2007

Querés quedarte a dormir?


Habíamos terminado de cenar.
Nos sentamos sobre la alfombra y saboreamos un exquisito vino de la bodega.
Las brasas seguían encendidas y el crepitar de las llamas era música de fondo.
En medio de un silencio oportuno te pregunté si querías quedarte a dormir.
Con una sonrisa respondiste que no y te fuiste.

Una semana después te volví a invitar a cenar.
Nuevamente nos acomodamos sobre el piso alfombrado y descorchamos otro buen vino de los que guardo para ocasiones especiales.
El fuego en el hogar vestía de un clima especial a la noche.
Entre risas y algunos besos te pregunté si aceptabas quedarte a dormir.
Me besaste y dijiste que no, al mismo tiempo que te volvías a marchar.

La otra noche volvimos a cenar juntos.
Abrí otra botella de vino de la bodega y lo compartimos bebiendo de la misma copa.
Nos encontrábamos rodeados por la poca luz de algunas velas encendidas.
Allá afuera la ciudad se encontraba durmiendo.
Te pregunté si aceptabas quedarte para hacer lo contrario a la ciudad.
Bajaste la mirada con rubor, tomaste mi mano y nos dirigimos a la habitación.
Comprendí que vos tampoco querías quedarte a dormir.

A la mañana siguiente las velas ya se habían extinguido y yo seguía acariciando tu cuerpo desnudo al lado del mío.

24 marzo 2007

NUNCA MÁS - (24 de marzo de 1976)

Desapariciones
(Los Fabulosos Cadillacs)

Que alguien me diga si ha visto a mi esposo

preguntaba la doña
se llama Ernesto y tiene cuarenta años
trabajaba de peón en un negocio de autos
llevaba camisa oscura y pantalón claro
salió de noche y no ha regresado
y no sé ya que pensar
pues esto antes no me había pasado.

Llevo tres días buscando a mi hermana
se llama Altagracia igual que la abuela
salió del trabajo para la escuela
tenía puestos jeans y una camisa blanca
no ha sido el novio, el tipo está en su casa
no saben de ella en la policía ni en el hospital.

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo
es estudiante de medicina
se llama Agustín y es un buen muchacho
es a veces terco cuando opina
lo han detenido, no sé que fuerza
pantalón blanco camisa a rayas
pasó ante ayer.

Clara Quiñones se llama mi madre
ella es un alma de Dios y no se mete con nadie
se la han llevado de testigo
por un asunto que es nada mas conmigo
y yo fuí a entregarme hoy por la tarde
y ahora vi que no saben quién se la llevó del cuartel.

Anoche escuché varias explosiones
tiros de escopeta y de revólver
autos acelerados, frenos, gritos
ecos de botas en la calle
toques de puerta, quejas por dioses, platos rotos
estaban dando la telenovela
por eso nadie miró pa´fuera
(avestruz)

Adónde van los desaparecidos
busca en el agua y en los matorrales
y por qué es que desaparecen
porque no todos somos iguales
y cuándo vuelve el desaparecido
cada vez que lo trae el pensamiento
cómo se llama al desaparecido
una emoción apretando por dentro.

21 marzo 2007

Confesiones de otoño


La verdad es que te mentí
Hay palabras que no sé decir
Hay otras que sólo las intento escribir
Otras que simplemente las puedo sentir

Pero tengo muy en claro
Que a pesar de los momentos no muy claros
Tus ojos
Que alguna vez alumbraron parte de mi camino
Cuando se van
Me dejan sin parte de su destino
Aunque vuelvan y vuelvas a partir
Vas a estar a mi costado hasta el morir
(o por lo menos hasta que deje de vivir)

Paloma prohibida
Por culpas ajenas y compartidas
Sabemos jugar con fuego
Como el tango más cruel de nuestros juegos

Te vas jurando que te vas
Llevándote tu miedo a las tormentas
Y mi miedo a no verte nunca más
(intuición femenina de que no existe un adiós total)

Nunca nada es igual
Me enseñaste tantos vicios
Te enseñé tantos pecados
Nos dijimos tantas cosas al oído
Nos reímos tanto del pasado
Ahora pago una pena con gloria
Amar a quien debemos extrañar
Extrañar a quien pudimos amar

Siempre pasa lo mismo
Me entero del comienzo y no del final
Pero en ninguna ciudad del mundo
Existe la facultad
Donde pueda aprender a olvidar
Por lo menos durante tres días

Ya no quiero un ida y vuelta
Prefiero solamente las vueltas
Aunque algunas cosas cambiaron
Y nadie te llegó a avisar
Las teclas oscuras que ponen música a las letras del mismo color
Arrancan los sonidos del alma
Aquella que vuela sin paracaídas
La misma que vos misma conocés

Ahora a comenzar todo de nuevo
(como buen extremista)
Tan sólo buscaba una isla
Donde disfrutar de un buen tequila
Donde padecer un pasado de nueva y vieja despedida
A escribir letras que ya escribí hace un tiempo
Cuando el dolor fue la mejor inspiración
Que dejaste en mi corazón
En la otra despedida

Otro puñal en forma de aguijón
Llegan días distintos a estos días distintos
Fríos en las esquinas perdidas
Noches de calor en la ciudad
La última carcajada que suena en el último cajón

Ya me acostumbré a mis viejos problemas
Envueltos en mi bandera
Que cargo con tanta pasión
Junto a los vicios
Junto al tiempo
Junto al amor

La imagen que no puedo olvidar
Es la que vos elegiste guardar
Palabras que no dicen tanto como las miradas
No te cuesta nada
Encontrarme
Pero no quiero sufrir
Lo que otros quisieran vivir

Me llevo el beso tatuado en el cuerpo
Me llevo tu cuerpo tatuado en los labios
Al igual que la imagen
Que siempre llevaré al costado
Por siempre


16 marzo 2007

Esperanza


La esperanza es lo último que se pierde
Y ella había nacido con ella
Sin embargo la seguía esperando
Esperanza no tenía más fuerzas
Sus ojos eran dos arroyos secos
Y en su séptimo cigarrillo de nuevo se esfumó

Esperanza ya no confiaba
Y la palabra “amor” no le decía nada
Esperanza no tenía esperanza
Sin embargo la esperaba con ansia
Siempre caminando tan deprisa
Sin tiempo para una sonrisa

Esperanza encerrada en tu habitación
La esperanza que guardás en el corazón
Llenás a todos de reproches
Pero sos vos la que llora por las noches

















Quién sabe cómo comenzó esta historia
Esperanza tuvo un amor
Un amor que no quiere recordar
Pero se escapan sus esperanzas de poderlo olvidar
Lleva su herida en el medio del alma
Cómo hace para vivir sin amor
Cómo hace Esperanza para vivir sin esperanza

Un cuerpo sin alma
Una vida sin esperanza
Que alguien, por favor, le devuelva la vida a su vida
Porque sino Esperanza
Se va a quedar hasta sin su nombre
Y ya no habrá esperanza (Esperanza) que valga

10 marzo 2007

Desconfío

10 de marzo de 1950
Norberto “Pappo” Napolitano

No sé por qué esta canción siempre me gustó. Una letra sencilla convertida en clásico de nuestras tierras.
Y más allá de que hoy Pappo debe andar festejando su cumpleaños desde algún lugar privilegiado del cielo, simplemente quería compartir esta canción que siempre canté bajo la lluvia del baño, caminando por alguna calle llena de adoquines, acompañado por la soledad, o en algún momento en el que era conveniente tener esta música de fondo.



Desconfío

No sé por qué
imaginé
que estábamos unidos
y me sentí mejor
pero aquí estoy
tan solo en la vida
que mejor me voy


Un viejo blues
me hizo recordar
momentos de mi vida
y mi primer amor
pero aquí estoy
tan solo en la vida
que mejor me voy



La desconfianza de sentirse (o creerse) acompañado cuando en realidad hasta la sombra se ha mudado de nuestro lado.
Es entonces que se recuerda al primer o al mejor amor que ahora vive en el pasado, lo que hace que el presente sea una sucesión de imágenes que llegan, invaden, ahogan, refrescan y, sobre todo, recuerdan que algunos pasados valen la pena tenerlos presente, tanto en la mente como en el corazón.

Y todo gracias al sonido de un viejo blues que comienza a sonar con cierta desconfianza… no sé por qué.


05 marzo 2007

Con vista al jardín

Mientras yo me afeitaba, él se lavaba su cara llena de sueño.
Después llegó mi querido mate y su amada chocolatada.
La mañana pasó entre mi trabajo y sus juegos.
Al mediodía, más allá de la riquísima comida preparada por su mami, yo tenía el estómago cerrado por los nervios.
Fede dejó el plato vacío y después la completó con uno de sus Serenitos de vainilla
(¿por qué no vendrán mucho más grande?)
Finalmente nos arreglamos y vestimos para la ocasión.

Las cinco cuadras de distancia la hicimos los tres caminando tomados de la mano.
Fede iba en el medio y feliz sin saber todavía muy bien por qué.
Nosotros íbamos felices e intentando que las lágrimas emocionadas no nos hagan perder ningún detalle.
Llegamos al lugar y las manos apretaron con un poco más de fuerza.
—Hola Fede... ¡Bienvenido! —dijo la señorita con esa voz y sonrisa característica.

Y nosotros lo vimos correr y ponerse a jugar con los otros nenes que ya habían llegado e inspeccionaban el lugar con sus paredes llenas de dibujos.
Y las canciones que comenzaban a sonar por los aires.
Y el corazón que comenzaba a latir con una nueva intensidad.
Y el recuerdo de sus 2,490 kgrs. al nacer.
Y los chupetes y pañales olvidados allá en el tiempo.
Y las charlas filosóficas desde su pequeña altura.
Y sus preguntas certeras con respuestas dudosas.
Y los juegos que compartimos aunque las energías no sean las mismas.
Y las ganas y la felicidad que nos da verlo tan bien, sentirlo tan feliz.
Y la alegría...
Y el orgullo...
Y la ansiedad...
Y la emoción... de verlo a Fede, a Fedito, en su primer día en el jardín de infantes.


27 febrero 2007

La gran diferencia

La ostra es hermosa.
La ostra guarda en su interior la perla más valiosa del mundo.

Un hombre se sumerge en el agua, se acerca a ella y se la roba.

El hombre ahora es rico.
La ostra sigue siendo hermosa.

Y esa es la gran diferencia.

23 febrero 2007

Latidos libres

Ayer la descubrí derramando lágrimas sobre los mocasines que llevaba puesto. Eran lágrimas contagiosas, de esas que hacen que uno comparta las goteras con el otro.
El problema que la aquejaba era haber descubierto las cadenas que se había impuesto en su corta vida.
Cadenas que no le permitían volar sin caerse, crecer sin mareos, disfrutar sin culpas, probar sin remordimientos, ser valiente sin cobardías, tener sed de aventuras sin ahogarse, romper en mil pedacitos la maldita rutina. Era evidente que su gran problema era que no podía sentir en su cuerpo, en su alma, en su vida, lo que muchos conocen con el nombre de "LIBERTAD".

Intenté explicarle que ella era una persona libre pero inmediatamente sentí que no sólo la estaba engañando sino que también me estaba engañando a mí mismo. Sucede que nosotros, los mortales, hace demasiado tiempo que no escuchamos "...el ruido de rotas cadenas...", y hasta me parece que "...el grito sagrado: Libertad, libertad, libertad..." ya es una nueva y difícil figurita en el álbum gordo de las utopías. Y es que con el paso por nuestras vidas de Grandes Hermanos y otros diversos familiares que el futuro traerá, nos están vendiendo contradicciones envueltas sin papel envoltorio.

El famosos escritor George Orwell, en el año 1948, fue el verdadero creador, en la novela "1984", de "Gran Hermano", un ser tan inteligente como sádico y autoritario, que mandó a empapelar las paredes de aquella enorme ciudad de habitantes reprimidos con afiches de su autoría que exclamaban los puntos del Partido.
El más impresionante era el que con grandes letras rezaba: La libertad es la esclavitud.
Y quizás... sea verdad.

Es por eso que en estos tiempos que vivimos, todos quieren liberarse de algo o de alguien, pero...

Algunas mujeres luchan por la liberación femenina.
(y para eso necesitan de los hombres)

Algunos chicos se quieren liberar de los padres.
(entonces le piden plata e ellos para comprar sus "libertades")

Algunos empleados se quieren liberar de sus trabajos
(y trabajan duro para conseguirlo)
Y así varios ejemplos más.

Supongo que hoy se habla mucho de la Libertad sin llegar a conocerla realmente.

Si hasta recuerdo el festejo por la vuelta de la democracia...
"Ahora tenemos el poder de elegir nosotros mismos un dictador cada seis años"
¿O es que acaso la mayoría votó las ideas y decisiones que hoy tanto los afectan?

La cuestión es que la única Libertad que conozco es la pequeña, inocente y simpática amiguita de la gran pensadora argentina, Mafalda.


Pero a falta de libertades está la sabiduría de saber realizar lo que hacemos con el corazón.
Cada latido es libre.


Nadie anda caminando por las calles ordenando a su corazón que lata. Por eso el secreto está en escucharlo atentamente.


Cuando estemos disfrutando de un paseo, de una tarde de pesca, de una cena entre amigos, de una reunión familiar, de estar junto a la persona que queremos, nuestro corazón seguramente va a latir con mayor intensidad de lo acostumbrado.


Porque cada latido es libre.
Porque la libertad es vida.
Y porque nosotros andamos viviendo.


Finalmente le dije todo esto a mi amiga mientras secaba todas y cada una de sus lágrimas, y la invitaba a reponerse de la deshidratación yendo los dos a tomar algo a cualquier lugar.
Como decía Platón, gran pensador y filósofo: "La libertad es ser dueños de nuestra propia vida".
Y es por eso que, ya más tranquila y con una hermosa sonrisa, terminó aceptando mi invitación.
Eso sí... sin ninguna obligación.

19 febrero 2007

las cartas




en una caja sin candado
en el interior de un mueble sin llave
camuflada entre la inocencia de viejos recuerdos sin olvidos
bajo el polvo estacionado del tiempo se encuentran
las cartas de aquellos tiempos felices
las cartas de aquellos tiempos difíciles

palabras grabadas con tinta
en hojas que han pasado de la blanca palidez
al color del otoño
que marcan el comienzo del verano
la etapa primaveral
y ese final de invierno tan poco anunciado
pero que las cartas dejan ver

cartas llenas de frases de amor
pero cartas
de cierta cursilería metafísica
pero cartas
con párrafos manchados de sangre
tinta
lágrimas
pero cartas
testimonio caligráfico de una vida pasada
de una historia terminada
de un corazón herido
de un alma volada
pero cartas

cartas que se asoman a un paraíso terrenal
pero cartas
escritas bajo la luz de la luna insomne
pero cartas
que expresan lo que la boca no pudo
por estar cubierta de besos
pero cartas

malditas
perfumadas
intensas
extensas
poéticas
desprolijas
sinceras
deliciosas
pero cartas
de amor

reconocí tus tres golpes certeros en la puerta
y ahí estabas vos
tan hermosa como siempre
pero distinta
mi saludo fue contestado sin hablar
antes de marcharte nuevamente para siempre
arrojaste sobre mi pecho todavía herido una caja

una caja sin candado
que ahora se encuentra en el interior de un mueble sin llave
camuflada entre la inocencia de viejos recuerdos sin olvidos
bajo el polvo estacionado del tiempo
en ella se encuentran
las cartas de aquellos tiempos felices

las cartas de aquellos tiempos difíciles

16 febrero 2007

El viaje más triste

Hoy fui al Aeroparque a buscar a mi suegra...















(snif)

12 febrero 2007

Entre amigos

Los últimos fines de semana fueron realmente inolvidables…

Todo comenzó (¿o terminó?) con la festichola como pretexto de celebración por el casamiento entre Be & Va.
Algunas palabras, algunas sonrisas, mil grados de calor, y la conocida libreta que ya pasaba a ser parte de sus vidas.
Enseguida el complot se organizó y la flamante pareja tuvo que pasar por la denominada “guerra de arroz”, de la que todavía se recuerdan algunos actos heroicos y lanzamientos con gran precisión.
Luego de una comida casera, un aire sin acondicionar, y las risas y bromas siempre tan presentes, nos retiramos hasta el otro día en el que nos encontraríamos nuevamente pero por la noche, con ropa más lustrosa, y dentro de la iglesia a la que alguna vez ya habíamos asistido para otro casamiento.






Las palabras y los murmullos dieron lugar a la ovación luego del beso, y en un lento andar, el vestido blanco y el frac comenzaron a recibir las muestras de cariño que a esta altura no hacían falta pero igual quisimos mostrar. Y así, poco a poco, durante la noche que prometía acompañarnos, nosotros, los amigos, realizamos el gran escape en caravana hacia el salón donde se realizaría la fiesta.
Y entre el famoso vals giratorio y el descarrilado trencito del carnaval carioca, pasamos por todos los ritmos que los cuerpos y sus almas nos permitieron mover y disfrutar.
La comida, el lanzamiento del ramo de la novia y la preciada botella del novio, las anécdotas entre mesas, las risas más allá de los límites, los juegos salseros, los disfraces, los new love, las propinas necesarias, las bromas sin pesar, y las fotos como un claro testigo que registra un buen momento entre tantos otros buenos momentos.

Finalmente, la mañana ya se había instalado afuera y los novios ya se encontraban preparándose para partir hacia la luna de miel por las tierras sureñas de nuestro querido país.
Uno a uno nos fuimos despidiendo de todos con un beso a manera de brindis, y después de dejar estampados nuestros deseos y sensaciones, nos retiramos esperando el próximo (re)encuentro que no tardaría en llegar.




Y llegó el siguiente fin de semana, con la mayoría embarcándonos desde muy temprano en El Tigre donde nos esperaría una jornada muy buena.
Cecilia y Pablo habían sido los encargados de invitarnos a su casa ubicada sobre el río, y todos nosotros fuimos los encargados de aceptar enseguida la invitación.


Y desde el preciso encuentro en el lugar de partida, comenzó otro día más entre amistades y corazones sonrientes.
El barco entre las pequeñas olas nos depositó en el lugar exacto, y la ronda de mate acompañó las charlas chismosas y divertidas que hicimos durante todo el tiempo.
Luego llegaron las charlas entre hombres en el quincho y la aparición de santas bebidas dieron la señal para comenzar a encender el fuego que tan bien controlaría Leo, el asador del día.
Y entonces vinieron los paseos en el petit bote del dueño de casa, la nueva ronda de mates, las zambullidas y lecturas noticiosas, el aire tranquilo que siempre viene bien respirar, la espera del colectivo acuático, y finalmente el viaje encontrado de regreso.






Y más allá de las imágenes grabadas en las retinas de la buena memoria y en medio de tanta diversión, fue nuevamente muy emocionante estar todos allí reunidos y ver, por ejemplo...

A la Colo que ya está a tan poco de dar a luz, y a Leo con tantas ganas de esa luz.
Al cuervo de Juan y a Lili verlos tan fascinados con su pequeña Sofía.
A Cristian, un wolf que siempre está acompañando y guiando
A Sandro y su humilde inocencia que lo eleva del suelo
A Nico y sus historias para enmarcar
A César con sus risotadas y a “la rubia” que sonríe, junto a la bella Rocío
Be & Va ausentes con aviso (aunque igual de presentes)
Y Vale y Fede y yo, tan felices de los pedazos de amigos que tenemos, compartimos y disfrutamos.

06 febrero 2007

El secreto de los Mairon


Los Mairon, la gran familia Mairon, junto a su escudo, su bandera, su propia historia llena de guerras, vanidades, poderes, caídas al vacío, grandes amores e infinitas resurrecciones, logré encontrarlos al principio de la página 714 del vigésimo cuarto tomo de una antiquísima enciclopedia dejada al olvido (quiero creer que ocurrió durante un involuntario descuido) en un oscuro y húmedo rincón de la Biblioteca de la Ciudad.
La casualidad siempre tiene su exquisita cuota de causalidad, y si todo esto no fuese verdad, ya me encontraría jurando y afirmando que este único tomo ya había sido hallado por Jorge Luis en una extraña edición de una de sus Enciclopedias Británicas. Sin embargo, puedo asegurar que jamás escribió ni media palabra sobre los Mairon, y mucho menos sobre su ancestral secreto.

Los primeros indicios de su existencia en este mundo datan del siglo XIV, en una pequeña aldea al norte del río Thouson, en el sur de aquella lejana Europa. Según la historia de otros pocos libros, algo sucedió durante la calurosa noche de un agosto impreciso del año 1375, algo que sólo los pocos Mairon que comenzaban a habitar esos suelos pudieron observar y resultaron favorecidos con el privilegio de ser únicos y directos testigos de lo acontecido. Esa noche, los únicos sonidos que lograban infiltrarse entre el silencio existente provenían de la fogata que se encontraba en el centro de la reunión de los Mairon. Nadie hablaba, sólo algunos se atrevían a cruzar algunas miradas que dieran una fina certeza de esa realidad, pero nada más. Era un gran secreto que había que conservar de todo y de todos.

Se sabe con una incomprensible autenticidad que en los inicios del siglo XVII, uno de los grandes patriarcas fue el que dispuso que todo aquel que contenga en sus venas la sagrada sangre de los Mairon, podría tener acceso al secreto de la familia. De esta manera, en un metódico ritual que dura poco más de dos semanas, los viejos preparan a los más jóvenes para recibir el secreto legado que convive con los Mairon desde aquella noche de finales de siglo.

Los Mairon fueron nómades por naturaleza y a lo largo del tiempo fueron viajando e instalándose en lugares desprovistos de semejanzas con el anterior que habían dejado. Así pasaron (sin una escala cronológica) a encontrarse huellas fidedignas de su asentamiento un poco más arriba de la base del Himalaya, y también, más acá en el tiempo, en las blancas arenas tropicales. La insignia de su escudo apareció tallada en un gigantesco tronco de un bosque canadiense, y fueron nombrados, a mediados del siglo pasado, por los Jauras, una ya extinguida tribu del centro africano descubiertos por casualidad ya que al poco tiempo no quedaba ninguno con vida.
Algunos grupos que se dedican desde hace años a intentar obtener el secreto de los Mairon, han arriesgado la difícil teoría de que los Jauras hubiesen podido tener acceso al mismo. Pero se sabe que los Mairon eran extremadamente cuidadosos de sus historias, y así como se encargaban de dejar pocas pero estratégicas huellas de sus pasos por el mundo, también sabían guardar el secreto que los seguía y que cargaban en sus vidas luego de ser sometidos a esa exclusiva ceremonia de preparación familiar.

Los libros ocultos y/o perdidos no agregan mayor información al tema. Lo último que se sabe es lo ya referido a aquella tribu africana, y se dice que hay una seria pista que llevaría a ubicar a los Mairon en estas conocidas tierras sudamericanas. Y entonces me pregunto ¿qué harán si finalmente logran el difícil encuentro de algún descendiente de los Mairon? ¿Acaso lo obligarían a confesar, a que el mundo se entere y sean todos portadores de ese gran secreto que parece haber despertado la cruel curiosidad de unos pocos?

Será por esta misma razón que la existencia y supervivencia de los Mairon se hace cada vez más dificultosa y se debe cargar las pertenencias y mudarse a otros rincones, y así cada tanto, en una rutina que se fue manteniendo de generación en generación.
Y será por la misma causa que cada día me voy repitiendo la historia y la suma importancia de conservar con mi vida el secreto que guardo bajo siete llaves en mi interior a causa de tener el honor y privilegio de que por mis venas corra la sangre pura de los Mairon.
Por ser yo, por ahora, el último sobreviviente de la gran familia de los Mairon.

01 febrero 2007

No quisiera...

no quisiera que la última imagen
sea una desfiguración de todo lo anterior
y que cuando por fin me olvides
esa noche se convierta en tu noche más feliz

hay estrellas sin dueños
y sueños sin deseos
pero nada puede impedir que te coma el corazón
mi mayor recuerdo
es mi menor olvido
por eso sigo y respiro

no quisiera volver a cruzarte
sola, triste y sola
mi soledad no es la mejor compañía
pero tampoco el peor dolor
existen flechas que no seguimos
rutas que no andamos
tiempos que no esperamos


no quisiera que te confunda
mi falta de precisión
dejo letras escritas en algunos rincones
algunos sueños compartidos
y palabras excedentes
como algunos días grises
y algunos otros

no quisiera saber que fue lo que pasó
durante aquellas tardes de calor (y de amor)
sólo después de la noche obligada de misterio
seguiremos siendo los amigos que nunca fuimos
durante cada día de nuestras vidas
durante cada latido de nuestros corazones


no quisiera que la última imagen
sea una desfiguración de todo lo anterior
y que cuando por fin me olvides
esa noche se convierta en tu noche más feliz

30 enero 2007

Porque siempre hay un regreso...

...y el pájaro de hierro cumplió con su promesa de dejarnos en tierra firme y a salvo, a pesar de la altura y las nubes bajas.

Finalmente llegó el final de un mes de vacaciones en el que el descanso fue el rey absoluto y la carga de energía necesaria para un 07 (el año, no el agente) que no se sabe con qué se vendrá bajo las hojas de su almanaque.
Si me permiten, y haciendo uso del eco de la repetición, aseguro que pasé una pausa maravillosa en familia, amistad y soledad, que son los tres estados de compañía que me acompañaron sin hacer sombra.


Y aunque resulte extraño, ya estaba extrañando todo lo que amo y detesto de este Buenos Aires de diversos aires que respiro para sentirme vivo.

Será por eso, esto y aquello, que al llegar a la ciudad que me vio de ida y vuelta para ser recibido por ese calor abrasador que me abrazó, me sentí igualmente feliz de regresar a mi casa
a alguna casa
para encontrar a esa princesa vampira
que respira
que respira y me mira
(Gracias AC)

Y a los que abandoné por alguna causa perdida que ya encontré…
Y a los que no se les cumplió mi deseo del no regreso…
Y a los que me esperaban para saldar alguna deuda…
Y a los que se alegraron del ida y vuelta…
Y a los que siguen estando…
Y a los pacientes que enfermeron de impaciencia…
Y a los que se mantuvieron distantes y sin fronteras…
Y a los que ya comienzan una vez más…
Y a los locos que continúan sueltos…
Y a los que volaron corchos para seguir festejando…
Y a los futuros críticos sin remedios…
Y a todos ustedes a los que estoy mirando a través de las letras desordenadas…

…les comunico que más allá de la palidez, los reflejos se encuentran nuevamente frente a ustedes.


Para bien o para mal, ya veremos de qué se trata todo esta vez.

18 enero 2007

Volver (y sin marchitar)

“Mi vida es una caja de sorpresas dentro de una caja de sorpresas”
Esta frase la escribí hace un siglo atrás y aunque el texto y el contexto y el paisaje y las noches y las almohadas y mis sombras y mis soledades y compañías (y tantas otras cosas más) eran muy diferentes a este presente, no deja de tener cierta musicalización con gusto a clásico que sobrevive por obra y magia de la vida.
Final del 06 y comienzo del 07 pensaba estar en mi Bolívar querido como siempre ocurre en esa parte de los almanaques, pero desde que se encuentra tan presente ciertas ausencias, decidí cambiar el rumbo y no fue para nada errado.
Acabo de regresar de unas vacaciones soñadas (y estando tan despierto), llenas de arena y amor, y que las convierte en esos recuerdos que no se olvidan.

Y aunque siempre me cuesta regresar a la Ciudad de la Furia, estoy contento con el aliento intacto, el corazón afinado y el alma preparada para una nueva estadía en mi interior.
Confesión a la vista de todos, parte de esa sonrisa es el regreso a mis actividades escritas y sus nuevos rumbos sin direcciones programadas, sumado al estar acá y encontrarlos a todos ustedes (y a algunos más) como parte de uno de los juegos que más me gusta jugar y que tanto disfruto por los frutos que brinda de la A a la Z.

Pero como siempre hay un pero, también hay un contrato firmado con letras familiares y muy pequeñas que me obligan a zarpar mañana por la mañana hacia tierras sureñas, haciendo que en una semana pegue la vuelta volando (literalmente) para ya instalarme con el ventilador a mano y respirar por largo tiempo los extraños aires de Buenos Aires.


Por todo esto es que ya estoy de regreso...
aunque todavía me falte muy poco para volver a volver.

30 diciembre 2006

Te deseo...

que puedas abrir la puerta (y ventanas) para ir a jugar
que los lunes no parezcan días lunes
que las miradas siempre tengan algo más para decir
que la mariposa y el dragón vuelen alto, muy alto
que las casas se transformen en hogares
que no sólo al volver de Roma se encuentre al amor
que la imagen en el espejo no sea tan sincera
que las llaves no se escondan cuando estamos apurados por salir
que la yerba mala se muera apenas brote
que el champagne las ponga siempre mimosas
que los sueños nos invadan también cuando nos encontramos despiertos
que nos volvamos a (re)encontrar
que el último no sea siempre el que apague la luz
que los buenos momentos duren mucho más que esos momentos
que las cadenas se rompan y las reglas se quiebren
que los pasajes sean de ida y de vuelta
que los ángeles vuelen bajito
que el viento no despeine ni se lleve las palabras
que la ruta del salmón se presente siempre como una buena alternativa
que la salud no arruine al cigarrillo
que los errores no sean horrores
que los platos voladores vengan desde otros planetas y no desde la propia cocina
que la felicidad no resulte tan extraña
que a los animales salvajes no les entreguen licencias para conducir ni libertades bajo fianzas
que por las noches descubramos en el cielo el paso de estrellas de mar
que los buenos recuerdos no se olviden
que de vez en mes la vida no se complique
que los carnavales duren toda la vida
que la luna siga manteniendo su lado oculto
que los golpes sean solamente de suerte
que sepamos de qué hablamos cuando hablamos de amor
que falten siglos para tener que usar el traje de madera
que siempre llegue la calma después de la tormenta
que exista el amor después del amor después del amor después del amor después del amor
que aunque estén desafinados lo latidos se sigan escuchando
que siempre se encuentren maneras de acortar las distancias
que los amigos sean el tesoro más preciado
que la paz no se encuentre solamente en Bolivia
que las almas sepan curar sus heridas
que las sonrisas no se diluyan
que las pasiones y las razones sigan dando sus razones con pasiones
que las lágrimas sean siempre de emoción
que me encuentres cada vez que me necesites
que siempre exista una buena historia que contar
que cada día sea un nuevo día
que las despedidas sean con un hasta luego
que se cumplan todos tus deseos

24 diciembre 2006

Felices Fiestas!


Hagamos el paz

Hagamos la amor

17 diciembre 2006

Yo no sabía...


Yo no sabía...

Camino por esa calle de viejos adoquines gastados por el tiempo.
Un tango suena a los lejos, y todavía no es la hora.
Llego a la esquina donde doblan las veredas.
Tengo dos alternativas, una de cada lado. La primera con la mirada clavada en el horizonte y la otra con el pasado que voy dejando.
El semáforo que muestra la señal verde para cruzar toma la decisión por mí.
Sigo mis pasos por el camino que me lleva.


Yo no sabía...

Apenas había cruzado la calle (la misma calle cruzada tantas otras veces) cuando apareciste doblando por la misma esquina que yo antes había recorrido.
Tu andar bello y tu figura única.
Tus ojos de mirar profundo y tu pelo revuelto por los buenos aires.
Tu amor que pudo haber sido tan mío como mío el tuyo.
Vos y yo amándonos por los siglos de los siglos que quedan por delante.


Yo no sabía...

Pasamos por la esquina de los amores que se desencuentran.
Por eso nunca supe de tu existencia ni vos de la mía.


Yo no sabía...

Pero esa esquina (maldita esquina) fue la que nos impidió conocernos y amarnos, mi vida.

14 diciembre 2006

Camisetas cambiadas

Te puedo asegurar que no tiene nada,
absolutamente nada...
de gracioso.

10 diciembre 2006

El tiempo...

y conozco algunas mañas
con las que me despiertas cada una de las mañanas
nada cambió desde aquel mes de un año impar
en que enfundada en tu traje de ocasión
dejaste tus ojos clavados en mí
y los corazones comenzaron a funcionar

pero éramos tan chicos
jugando un juego de grandes
que nos mareamos a la primera vuelta
y nos abandonamos en un jardín casero
entre lágrimas que no tendrían nada que ver
con las que tiempo después aparecerían

pero hoy ya no es ayer
y nadie sabe mañana qué día será

los caminos tomados fueron líneas paralelas
con la rebeldía de haberse encontrado
en el punto exacto de la inexactitud
y las agujas de los relojes retrasando
durante el encuentro en el café de la esquina
diciendo algo diferente a las verdades de nuestras miradas

y otro tiempo al tiempo después
somos los mismos de siempre
pero tan diferentes
con las marcas de una batalla interminable
entre el deber, el querer, el ser o no ser
y sin embargo otra vez frente a frente
y tu mirada clavada en mí
y los corazones que nuevamente comienzan a funcionar


pero hoy ya no es ayer
y nadie sabe mañana qué día será


07 diciembre 2006

Carta a Clara Toria

Amigos del mundo (a esta altura ya me permito llamarlos de esta manera, espero que ustedes también me lo permitan):
Antes que nada quiero agradecerles por los saludos efectuados por el último escrito.
Y después de todo quiero aclarar algunas dudas que surgieron sobre la hora.

La persona que está en la última foto es mi abuelo.
Se llama Héctor y se fue hace catorce años.
Hace un año y medio mi abuela Elvira también se fue, seguro al mismo lugar.



Ellos dos, por esas cuestiones mágicas de la vida, me criaron y fui creciendo la mayor parte del tiempo junto a ellos.
Siempre dije que los dos, sin querer ser profesores de vida, me enseñaron lo que considero más importante hoy en día, que es la sonrisa, el humor, ser buena persona, actuar siempre con honestidad y buena fe, etc.
Cada vez que hablo de ellos (siempre encuentro una buena excusa para hacerlo) digo que si hoy sé reirme, es gracias a toda la felicidad que me supieron dar los dos.
Mis abuelos son mis viejos, mi mamá y mi papá, y siempre voy a estar agradecidos por haberlos tenido en mi vida, que se hizo vida gracias a ellos.

Tengo cientos de recuerdos maravillosos de mis paseos, de mis fines de semana, de mis viajes y encuentros, de muchos de los mejores momentos de mi vida que, no es una casualidad, tuvieron mis abuelitos mucho que ver.

A decir verdad, no me gustan los recordatorios de días de partidas, pero es irremediable que esa fecha exacta uno maldiga en silencio ser un aniversario triste, de las lágrimas más dolorosas que han caído naturalmente. Pero además, no necesito fechas especiales. Cuando me levanto a la mañana y me miro en el espejo, ya los tengo presente, en el mejor sentido.

Quizás con mi abuelo sufrí más porque cuando él se fue yo tenía 17 años. Recién estaba comenzando a descubrir un mundo nuevo y me quedaron muchas cosas por compartir y disfrutar.
Por otro lado con la abuela fue distinto porque pocas horas de irse, como siempre, nos dijimos al oído todo el amor que nos tenemos, así es que no quedó nada pendiente, por lo que las lágrimas derramadas fueron solamente por el enorme extrañar.

Bueno, no son tiempos para estar tristes. Yo no lo estoy y no quiero que piensen eso.
Pero esto sirvió también para llegar a comprender un poco de la magia y alcance de este mundo blogero que hace poco comencé a habitar y recorrer con tanta felicidad.
También para poder sentirlos a todos ustedes tan cercanos.
Para que mis abues sigan sabiendo lo que sé que ya saben.
Y para que si ustedes todavía lo tienen cerquita, les den un beso enorme y les digan cuántos los quieren.

(y si no es a los abuelos, a los que tienen cerca, ya sean amigos, hijos, parejas, hermanos, primos, padres, sobrinos, y todos los demás parentezcos que podamos inventar para la ocasión)

Les mando un beso grande para todos ustedes, y para los que están más allá también.

Gasper

05 diciembre 2006

Un mal día (14 años después)

Estoy llorando...





Las nubes hoy vuelan bajo


No te veo





Por eso es que estoy llorando...

02 diciembre 2006

Una sana costumbre


...y quizás me encuentre andando en la dirección contraria
como siempre
como una sana costumbre

28 noviembre 2006

Tacones tristes

Por las mañanas se dedica a dormir, simplemente porque por las noches se dedica a trabajar. Cuando el sol comienza a salir, a asomarse por encima de los tejados bajos, ella comienza el escape hacia el rincón más oscuro de su casa, de su habitación. Las escaleras que la ubican en el primer piso cada vez le cuestan más, pese a sus veintitantos pocos años, pero muchas veces vuelve cansada, y siempre derrotada. Se da cuenta de eso cuando mira a su alrededor y no hay nada ni nadie de lo que soñaba cuando era más joven de lo que es ahora, aunque no lo parezca. Y esa observación se agudiza cuando el maldito espejo que tiene en el baño le devuelve una imagen que no reconoce, que no le resulta familiar, que más bien se asemeja a una caricatura oscura y mal hecha de lo que debería ser en realidad.

¿Y cuándo se desvirtuó todo? Ella lo sabe, tiene la fecha marcada con rouge en un viejo almanaque que alguna vez decidió guardar y que hoy no lo arrojó a la basura, al fuego, como tantas otras cosas que arrojó y hubiese arrojado con gusto, nada más que porque nunca más lo volvió a ver.
Y al igual que ese almanaque marcado, hay unas pocas personas a las que también les perdió el rastro, a las que borró ella misma, para no encontrarlas nunca más, para mantenerlas perdidas para siempre.

Algunas noches prohibidas, sobre todo las que se cubren de lluvias o de inviernos agudos, parecen ponerla mucho más sensible de lo que realmente es. Y se la pasa llorando desconsoladamente, en un llanto ahogado, abrazada a su almohada a la que deja empapada de lágrimas y de aliento a alcohol. Y recuerda con nostalgia a su madre y se pregunta si estará bien la pobre. Y maldice y vuelve a maldecir a su padre, a quien, sin decirlo, en un grito silencioso que estalla en sus ojos, culpa absolutamente de todos sus males, que justamente es esta vida de soledades, injusticias, callejones, espinas, y demás.

Durante las mañanas en que llega a su lugar que no es su lugar, lo primero que hace, por más que no le quede ni un mínimo de energías, es abrir la ducha y sumergirse en esa agua que cae y que la limpia, la sana, la cura, la purifica, le vuelve a dar vida, le permite ser ella nuevamente, una vez más.
Cuando sale del baño se pone una remera vieja y con ese pijama cae pesadamente sobre la cama de resortes vencidos. A los tres segundos ya se encuentra dormida. Y ahí comienzan los sueños, en todo sentido.

Las imágenes la llevan de las luces eléctricas de la gran ciudad hacia el pueblo que la vio nacer y al que nunca más volvió, a no ser de esta manera, dormida. Y siempre que aparece allí se encuentra con la niña que fue, jugando en una hamaca que le hace sentir la brisa de los buenos aires acariciándole la cara, haciéndole cosquillas en la panza, y ella con esa hermosa sonrisa dibujada, pero que sólo aparece durante los sueños. Y también por pocos segundos, porque enseguida aparece la voz de la madre que la llama desde la puerta de la casa, con las arrugas marcándole el rostro al igual que las lágrimas que la recorren.
Por la ventana puede ver al tipo ese que dice ser su padre, gesticulando, pegando con sus puños sobre la mesa y clavando su mirada de ojos oscuros. El terror la invade mientras camina lentamente hacia la casa. Y algo que se repite es la aparición de su antiguo novio (el primero, el único) que le toma la mano y la besa como aquella primera vez lo hizo debajo del árbol en el que hicieron el amor.

Cuando despierta en la habitación vacía, el sol ya está marcando la tarde y el sueño es sólo un recuerdo que volverá cuando vuelva a dormir.
Va hacia la cocina, enciende la hornalla y coloca la pava a calentar. Queda un poco de yerba todavía para poder tomar unos mates. Luego comenzará nuevamente la rutinaria función de almas oscuras y amores pagos.
Mientras tanto se aferra con sus largas uñas rojas a las esperanzas de promesas incumplidas, de falsos juramentos que le hacen, que le tiran, que le muestran algunos de sus extraños amantes descartables.




No, no puede volver a llorar. Ya se delineó los ojos y se le correrá la pintura, y la noche ya está instalada, y quizás mañana pueda pagar el alquiler, y toma la camperita que jamás se abrocha, la diminuta cartera donde guarda lo mínimo, cierra la puerta con llave, baja las escaleras y sale a la calle a recorrerla, a caminarla, a hacerla sobre sus tacones tristes.

22 noviembre 2006

Estrella de mar

Una estrella de mar cayó desde el cielo y entonces aproveché para pedirle tres deseos…



El primero… ya se cumplió

El segundo… se está cumpliendo

El tercero… son los dos anteriores

15 noviembre 2006

Transparencias

cuando estás cerca te siento tan cerca
cuando estás lejos te siento tan lejos
los dos extremos en el mismo lado
será por eso que me gusta buscarte
será por eso que me gusta tanto encontrarte sin tener que buscarte

tenés mi alma tomada por el cuello
soy yo en los aciertos y en las equivocaciones
y cada día siento aquel primer día
miles de cuentos de estaciones
algunos de otoños, algunos de emociones
en el bolsillo el único pasaje hacia vos
porque somos dos y uno también

el tiempo marca nuestras vidas
pero es tu alma la que me anima
para escribir un impar de letras
con las tintas cargadas en las venas

mientras vos llevás el mejor vestido
color de piel
tela desnuda
con los juegos que no se pierden
con los momentos de días que no se olvidan

besos de fuego
caricias verdaderas
palabras que cuentan algo
miradas que confiesan un poco de todo
después de tanto tiempo volando a través de los tiempos

09 noviembre 2006

Tu nombre

…y de pronto tu nombre apareció. ¿Cómo? ¿Dónde? No importa. Lo interesante (o lo sorprendente) es que tu nombre se hizo presente nuevamente y de ahí en más quedó flotando entre los distintos ambientes de mi casa, dando vueltas carneros y yendo de un lado hacia el otro.
No era hora de afectos que afecten. No son los mismos tiempos que aquellos tiempos sin tiempos. Sin embargo tu nombre apareció y se quedó ahí, con la clara intención de quedarse.

Entonces me quedé observando con detenimiento tu nombre que estaba contra la pared, al costado del ventanal, colgando como una guirnalda de carnaval toda la vida.

Desplegando un disimulo mal empleado, y haciendo como que no te veía, me acerqué hasta la ventana para descubrir que la noche ya se había instalado sobre la ciudad, por más que algunos ojos queden todavía abiertos, entre ellos los míos.
Y lo más probable es que tus ojos también se hayan quedado abiertos, intentando disimular la visita de mi nombre, mientras mirás por la ventana a la misma noche instalada sobre la misma ciudad.

La misma ciudad en la que algunos nombres llegan de visita... con la clara intención de quedarse.



04 noviembre 2006

Cosas que pasan

El origen casi no lo recuerdo. El origen de la pelea, de la discusión, del alejamiento eterno que nunca fue explicado. Evidentemente fue producto de la pasión sin una pizca de razón… aunque quieras tener razón. Y pensar que en un principio hubo amor, o un primo segundo del amor. Qué sé yo. Cosas que pasan. Y justamente este “amor” también pasó. Se fue con sus valijas de buenos momentos a otro lugar que era el mismo de siempre.

Los amigos compartidos y sin partir se habían quedado con una postal rota de nuestra efímera relación. Y el tiempo fue cambiando los almanaques y aquel acercamiento dulce y obligado se convirtió en una amistad a los palos y verdadera. Una relación de menta y chocolate. Salidas, bares, encuentros, desencuentros, confesiones, diferencias, humores variados y demás cambalache coctelero, todo en el mismo mundo, todo en el mismo barrio.

Más almanaques cambiados y la relación que se hizo más cercana, y hasta alguna que otra estrella marcando el rumbo con clara intención de despiste. Hasta que una mañana-tarde-noche saltó la ficha del interruptor y su cabeza desplegó toda una seria de incoherencias en defensa del mal consumidor. Hubo gritos por escrito, oraciones con sujetos y predicados plasmados en las grabadoras, palabras que no decían nada pero igual aguijoneaban, y demás formas y deformas de decir no va más… Y yo no fui más, por lo menos hasta la última vez que aparecí (después de tanto tiempo) con mis credenciales del olvido recordando la salida de emergencia. La misma salida de emergencia por la que desapareciste cuando aparecí (después de tanto tiempo) con mis credenciales del olvido.

Pero hoy todo eso cambió. Hoy, siendo un día tan simple, fue especial, raro, extraño, como encendido, porque me llamaste desde la puerta y me pediste que me quede para aclarar todo. Que estabas dolida. Que no te resultaba fácil. Que era una mentira piadosa la amnesia de mi nombre. Que era una estupidez todo lo sucedido. Que había que arreglar esto de una buena vez. Que me querías. Que…

Hubo un ruido allá afuera de neumático que se revienta y yo me desperté. Tu imagen se había desvanecido y yo me quedé un poco decepcionado, un tanto dolorido, bastante confundido, y sin poder recordar el origen de todo esto. De la misma manera que me sucede con vos. Qué sé yo. Cosas que pasan.